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Gobierno plantea eutanasia como medida para controlar población de hipopótamos en Doradal

La especie invasora, descendiente de animales introducidos por Pablo Escobar, supera los 160 ejemplares y genera preocupación ambiental por su rápido crecimiento.

hipopotamos de pablo escobar
Por Agencia Periodismo Investigativo | Lun, 13/04/2026 - 12:19 Créditos: La expansión de hipopótamos en Colombia, otro de los peligrosos legados de Pablo Escobar. Imagen de referencia Pexels

El Gobierno colombiano analiza la aplicación de medidas como la eutanasia para controlar la población de hipopótamos descendientes de los animales introducidos ilegalmente por el narcotraficante Pablo Escobar en la década de 1980, en medio de un debate técnico, ambiental y ético que se ha intensificado en las últimas semanas.

La discusión surge en un contexto de crecimiento sostenido de esta especie, considerada invasora en el país. Según estimaciones oficiales y académicas, la población de hipopótamos ya supera los 160 ejemplares y podría multiplicarse de manera exponencial en las próximas décadas si no se adoptan medidas efectivas de control.

Estos animales llegaron a Colombia como parte del zoológico privado que Pablo Escobar construyó en la Hacienda Nápoles. Tras su muerte en 1993, los hipopótamos quedaron sin control estatal, se dispersaron por zonas del Magdalena Medio y encontraron condiciones favorables para su reproducción, debido a la ausencia de depredadores naturales.

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Lo que comenzó con cuatro ejemplares —un macho y tres hembras— se transformó con el paso de los años en la mayor población de hipopótamos salvajes fuera de África, situación que ha generado impactos sobre los ecosistemas, la fauna nativa y comunidades ribereñas cercanas a los ríos y humedales.

Ante este panorama, expertos en biodiversidad han planteado un enfoque integral para el manejo de la especie. Entre las alternativas se encuentran programas de esterilización, traslado de ejemplares a otros países y, como última opción, la aplicación de eutanasia controlada bajo criterios técnicos y sanitarios.

El debate continúa abierto entre autoridades ambientales, científicos y organizaciones defensoras de animales, mientras el país busca una solución que permita proteger los ecosistemas sin desconocer los dilemas éticos que implica el control de esta población invasora.

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