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Avión Hércules que se accidentó en Putumayo no tenía seguro
Documentos revelan que la aeronave siniestrada en Puerto Leguízamo no estaba asegurada por falta de recursos. El Gobierno ordenó investigaciones sobre la adquisición y mantenimiento de los aviones.
El avión tipo Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) que se accidentó en Puerto Leguízamo y dejó 69 muertos no contaba con seguro, según revelaciones recientes que han generado nuevos cuestionamientos sobre las condiciones operativas de la flota aérea militar.
La aeronave, identificada como FAC 1016, se precipitó a tierra en la mañana del lunes 23 de marzo, pocos minutos después de despegar. El siniestro dejó un saldo de 69 personas fallecidas y 57 heridas, convirtiéndose en una de las tragedias aéreas más graves de los últimos años en el país.
De acuerdo con documentos conocidos, el avión accidentado no se encontraba dentro del grupo de aeronaves aseguradas por la FAC. En dichos registros también se advierte que la institución enfrenta un déficit cercano a los 258.000 millones de pesos para cubrir la totalidad de los seguros requeridos para su flota.
La información señala que el amparo vigente solo contempla un número limitado de aeronaves, lo que ha despertado preocupación sobre los riesgos a los que se enfrenta diariamente el personal militar que utiliza estos equipos.
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Ante estos hallazgos, el Gobierno nacional inició indagaciones para revisar las condiciones de adquisición y mantenimiento de los aviones Hércules. El secretario de Transparencia de la Presidencia, Andrés Idárraga, anunció que se solicitaron informes detallados al Ministerio de Defensa Nacional y a la Fuerza Aeroespacial Colombiana sobre el acuerdo firmado en 2018 entre Colombia y Estados Unidos mediante el cual se recibieron tres aeronaves tipo C-130H Hércules como donación.
Dentro de la solicitud se incluyó la revisión de los términos técnicos del acuerdo, las condiciones conocidas de las aeronaves, la identificación de funcionarios involucrados y la relación de todos los mantenimientos, reparaciones y revisiones realizadas a estos equipos.
Asimismo, se pidió información sobre auditorías e inspecciones previas, así como reportes detallados de cualquier irregularidad detectada en las aeronaves.
Actualmente, el Comando Aéreo de Transporte Militar mantiene la operación estratégica con solo dos aviones Hércules C-130 disponibles, mientras otras aeronaves permanecen en mantenimiento programado.
Por otra parte, autoridades de Estados Unidos han sostenido conversaciones con el Ministerio de Defensa colombiano para analizar preocupaciones relacionadas con el mantenimiento de estas aeronaves, especialmente en lo que respecta a la disponibilidad de repuestos.
En paralelo, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses confirmó que concluyó la identificación técnica de los 69 cuerpos recuperados tras el accidente. El proceso se realizó mediante análisis de huellas dactilares, registros dentales y verificación de elementos distintivos como uniformes.
Aunque la etapa de identificación de las víctimas ya finalizó, las autoridades continúan investigando las causas exactas que provocaron la caída del avión y las posibles responsabilidades administrativas relacionadas con la falta de aseguramiento de la aeronave.
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