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Trump sorprende en restaurante venezolano de Doral: reunión con exiliados y arepas para llevar
Sorpresiva visita del presidente al tradicional lugar.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó una escena inesperada en el restaurante El Arepazo, en la ciudad de Doral (Florida), un lugar emblemático para la comunidad venezolana en el sur del estado.
Allí se reunió con exiliados de Venezuela, Cuba y Nicaragua, en medio de un ambiente cargado de simbolismo político y celebración tras recientes acontecimientos relacionados con Venezuela.
La presencia del mandatario generó sorpresa entre quienes se encontraban en el establecimiento, considerado desde hace años un punto de encuentro de la diáspora venezolana en Estados Unidos.
Según reportes, el restaurante suele convertirse en centro de concentraciones políticas y manifestaciones de la comunidad latinoamericana exiliada.
Doral, un suburbio de Miami-Dade conocido informalmente como “Doralzuela”, alberga una de las mayores concentraciones de venezolanos fuera de su país.
En este enclave se han organizado múltiples protestas contra el chavismo y celebraciones relacionadas con la política venezolana.
El restaurante El Arepazo, ubicado en la ciudad, se ha consolidado como un símbolo de ese activismo político. Allí suelen reunirse líderes del exilio, activistas y ciudadanos que siguen de cerca la crisis política venezolana.
En enero de 2026, por ejemplo, cientos de venezolanos se congregaron frente a ese mismo establecimiento para celebrar el anuncio del gobierno estadounidense sobre la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro durante una operación militar realizada por Estados Unidos.
Durante su visita a Doral, Trump se reunió con representantes de comunidades exiliadas de Venezuela, Cuba y Nicaragua, países gobernados por regímenes autoritarios según la narrativa de la política exterior estadounidense.
El encuentro se produjo mientras el mandatario se encontraba en el sur de Florida por actividades políticas y reuniones con aliados regionales.
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El gesto de visitar El Arepazo fue interpretado por muchos asistentes como una señal de respaldo a los exiliados latinoamericanos que han criticado a los gobiernos de Nicolás Maduro, Miguel Díaz-Canel y Daniel Ortega.
En el lugar se escucharon consignas de libertad y algunos asistentes portaban banderas de Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Testigos relataron que el presidente incluso pidió arepas para llevar antes de regresar a Washington a bordo del Air Force One, una escena que rápidamente circuló en redes sociales y que reforzó el carácter simbólico del momento para la comunidad venezolana en Florida.
La visita se produce en un contexto de creciente protagonismo de Doral en la política hemisférica. En marzo de 2026, la ciudad fue sede de la Cumbre “Shield of the Americas”, un encuentro convocado por Trump para coordinar acciones regionales contra el narcotráfico, el crimen organizado y la influencia de potencias extranjeras en el continente.
Ese protagonismo se ha intensificado tras la operación militar estadounidense en Venezuela en enero de 2026, que culminó con la captura de Nicolás Maduro y generó reacciones de celebración entre venezolanos dentro y fuera de su país.
Para muchos exiliados presentes en el restaurante, la visita presidencial tuvo un significado emocional. La comunidad venezolana en el sur de Florida ha vivido durante años marcada por el exilio, la crisis política y la separación familiar.
“Este lugar siempre ha sido el punto donde nos reunimos para hablar de Venezuela”, comentó uno de los asistentes en reportes de prensa local durante eventos similares ocurridos en el restaurante.
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