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Lanzamiento de Artemis II hoy a las 5:24 p. m. en Colombia: todo sobre la misión histórica de la NASA
Detalles del regreso de astronautas a la Luna tras medio siglo de una misión.
Más de medio siglo después de la última misión tripulada del programa Apolo, la NASA se dispone a ejecutar uno de los hitos más ambiciosos de la exploración espacial contemporánea: el lanzamiento de Artemis II, la primera misión con astronautas hacia la órbita lunar desde 1972.
El despegue, previsto para este 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, marca el inicio de una nueva fase en la carrera espacial, orientada no solo a regresar a la Luna, sino a establecer una presencia humana sostenida y preparar futuras misiones a Marte.
El programa Artemis, concebido por la NASA en la década de 2010 como sucesor del histórico Apolo, toma su nombre de la diosa griega hermana de Apolo, en una referencia simbólica a la continuidad de la exploración lunar.
Su arquitectura integra cooperación internacional y participación del sector privado, con el objetivo de construir infraestructura permanente en la superficie lunar y desarrollar tecnologías aplicables a viajes interplanetarios.
Artemis II constituye el primer vuelo tripulado de este programa y tiene carácter experimental. A diferencia de futuras misiones, no contempla un alunizaje.
En su lugar, los cuatro astronautas a bordo realizarán un sobrevuelo alrededor de la Luna mediante una trayectoria de retorno libre, que les permitirá regresar a la Tierra sin necesidad de propulsión adicional en caso de emergencia.
Durante los diez días de misión, se evaluarán sistemas críticos, entre ellos el soporte vital, las comunicaciones y los protocolos de seguridad en condiciones de espacio profundo.
La tripulación está integrada por Reid Wiseman, comandante de la misión; Victor Glover y Christina Koch, astronautas de la NASA; y Jeremy Hansen, representante de la Agencia Espacial Canadiense.
La misión tiene también un componente simbólico: Koch será la primera mujer en viajar más allá de la órbita terrestre baja, mientras que Glover será el primer afroamericano en hacerlo y Hansen el primer no estadounidense en alcanzar esta región del espacio.
El carácter histórico del lanzamiento radica en varios factores. Por un lado, se trata del primer vuelo humano hacia la Luna en más de cinco décadas.
Por otro, representa el ensayo definitivo antes de intentar un nuevo alunizaje, previsto en las misiones Artemis III y IV hacia finales de la década. Además, inaugura una nueva lógica de exploración basada en la permanencia y no en expediciones puntuales, como ocurrió durante la Guerra Fría.
En el plano técnico, Artemis II se sustenta en dos componentes principales: el cohete Space Launch System (SLS) y la nave Orion.
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El SLS es un lanzador superpesado derivado de tecnologías del programa del transbordador espacial, diseñado para transportar cargas y tripulación más allá de la órbita terrestre.
Con una altura superior a los 98 metros, es actualmente el único sistema capaz de impulsar misiones tripuladas hacia el espacio profundo.
La nave Orion, por su parte, es una cápsula tripulada parcialmente reutilizable, desarrollada por Lockheed Martin, con un módulo de servicio construido por Airbus Defence and Space.
Este sistema combina una cápsula presurizada para la tripulación con un módulo de soporte que proporciona energía, propulsión y control térmico mediante paneles solares y sistemas de navegación avanzados. Su diseño permite albergar hasta cuatro astronautas durante misiones de hasta tres semanas.
La fabricación del sistema Artemis ha requerido más de una década de desarrollo industrial y cooperación internacional.
El SLS integra motores RS-25 reciclados del programa de transbordadores, junto con nuevos propulsores de combustible sólido y un tanque central criogénico de gran capacidad.
Por su parte, Orion incorpora materiales ablativos en su escudo térmico para soportar temperaturas extremas durante el reingreso a la atmósfera terrestre, además de sistemas redundantes para garantizar la supervivencia de la tripulación en caso de fallos.
No obstante, la misión no está exenta de riesgos. Expertos han advertido sobre desafíos técnicos asociados al escudo térmico de Orion, que presentó desgaste superior al esperado en la misión no tripulada Artemis I, así como posibles fallos en sistemas de soporte vital, exposición a radiación fuera del campo magnético terrestre y eventuales fugas de combustible.
La propia NASA reconoce que se trata de un “vuelo de prueba” en el que múltiples sistemas serán evaluados por primera vez con humanos a bordo.
A estos factores se suman las complejidades inherentes a la navegación en espacio profundo, donde cualquier desviación mínima puede comprometer la misión. La precisión en la trayectoria, el funcionamiento de los sistemas de emergencia y la capacidad de respuesta ante contingencias serán determinantes para el éxito del vuelo.
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