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Israel ordena evacuaciones masivas en el sur del Líbano ante posible ofensiva contra Hezbollah
Tensiones en la frontera, Israel emite alertas de evacuación.
El Ejército de Israel emitió múltiples advertencias urgentes para civiles en zonas del sur del Líbano, incluidos suburbios del sur de Beirut y varias localidades vinculadas a la milicia libanesa Hezbollah, ordenando la evacuación inmediata de edificios señalados como usados por esta organización armada. El mensaje fue difundido por la portavocía en árabe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), liderada por el coronel Avichay Adraee.
La comunicación mencionaba al menos 18 localidades y asentamientos del sur de Líbano, desde Burj al-Barajneh –un suburbio densamente poblado de Beirut– hasta pueblos como Bint Jbeil, Qaana, Nabatieh al-Tahta y Tiro, entre otros, como áreas en las que los habitantes debían desalojar edificios inmediatamente por la amenaza de ataques aéreos o bombardeos dirigidos contra lo que Israel describe como objetivos militares vinculados a Hezbollah.
Después de más de un año de enfrentamientos abiertos entre Israel y Hezbollah, que estallaron en 2023 y se intensificaron en 2024, ambas partes acordaron un cese al fuego mediado por Estados Unidos, aunque la situación sigue siendo extremadamente frágil.
Desde entonces, el ejército israelí ha realizado ataques aéreos puntuales en el sur de Líbano alegando que la milicia está intentando reconstruir su capacidad militar cerca de la frontera norte con Israel.
Israel asegura que estas advertencias buscan minimizar las bajas civiles antes de golpear posiciones de la organización chií, que recibe apoyo político y logístico de Irán y que está considerada como grupo terrorista por Tel Aviv y varios gobiernos occidentales.
Hezbollah (Partido de Dios) surgió a inicios de la década de 1980 en el contexto de la invasión israelí al Líbano de 1982, una operación militar cuyo objetivo era expulsar a la OLP del sur libanés. Grupos de clérigos chiíes influenciados por la Revolución Islámica de Irán, junto con redes de estudiantes y milicias locales, consolidaron un movimiento armado inspirado en la teoría del wilayat al-faqih (gobierno del jurista), doctrina del ayatolá Ruhollah Jomeini.
Diversos estudios –incluyendo análisis del Wilson Center y de International Crisis Group– coinciden en que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán desempeñó un papel directo en el entrenamiento, armado y estructuración ideológica del grupo, lo que permitió su rápida expansión militar y política en un sur del Líbano históricamente marginado y mayoritariamente chií.
Para 1985, Hezbollah publicó su “Manifiesto abierto”, donde fijó tres ejes: expulsar a Israel del territorio libanés, resistir a la influencia occidental y establecer un Estado islámico inspirado en el modelo iraní.
Desde finales de los años ochenta y especialmente tras la retirada israelí del sur del Líbano en el año 2000, Hezbollah pasó de ser una milicia insurgente a convertirse en un actor político con capacidad institucional y territorial.
Investigaciones del Carnegie Middle East Center muestran que el grupo desarrolló estructuras civiles paralelas al Estado libanés: ofrece servicios sociales, atención médica, educación, reconstrucción urbana y asistencia económica para comunidades chiíes en el sur del país y en los suburbios del sur de Beirut.
El prestigio adquirido por su rol en la resistencia armada le permitió ingresar al Parlamento en 1992 y aumentar progresivamente su representación. En 2008, tras choques armados internos con partidos rivales, Hezbollah amplió su influencia y obtuvo un poder de veto en el gabinete, consolidándose como uno de los bloques políticos más determinantes de la política libanesa contemporánea.
La presencia de Hezbollah se concentra en tres zonas principales, descritas ampliamente en informes de la ONU (UNIFIL), International Crisis Group y análisis cartográficos del Middle East Institute:
Sur del Líbano (de Litani hacia la frontera con Israel)
Regiones como Bint Jbeil, Marjayoun, Nabatieh, Qana, Tiro y aldeas limítrofes han sido históricamente bastiones militares del grupo. Allí mantiene redes de túneles, plataformas de lanzamiento de cohetes, depósitos de armas y puestos de vigilancia.
Beirut – Suburbios del Sur (Dahiyeh)
El distrito de Dahiyeh, que incluye Burj al-Barajneh, Haret Hreik y Ghobeiry, funciona como centro político, social y logístico. Es la sede de su liderazgo, servicios sociales, medios de comunicación (como Al-Manar TV) y organizaciones civiles asociadas.
Valle de la Bekaa
Zonas como Hermel, Labweh y Baalbek albergan bases de entrenamiento, almacenes logísticos y corredores de transporte utilizados históricamente para el tránsito de armas provenientes de Siria e Irán. La Bekaa también es un eje económico para actividades lícitas e ilícitas documentadas por organismos internacionales.
Esta distribución territorial convierte a Hezbollah en la estructura no estatal más poderosa del Levante, con una combinación única de control político, militar y comunitario.
Eje del conflicto
El conflicto entre Hezbollah e Israel es uno de los ejes más prolongados del Medio Oriente contemporáneo. Las tensiones derivan de la ocupación israelí del sur del Líbano entre 1982 y 2000 y de múltiples choques armados desde entonces.
El episodio más significativo fue la guerra de 2006, desencadenada tras la captura de dos soldados israelíes por parte de Hezbollah en la frontera.
Según evaluaciones del United States Army War College, el enfrentamiento demostró la capacidad del grupo para operar redes de cohetes, guerra asimétrica y comunicaciones clandestinas, mientras Israel respondió con bombardeos masivos que devastaron barrios como Dahiyeh y causaron miles de desplazamientos.
Desde 2006 existe una frágil línea de separación supervisada por UNIFIL, pero informes recientes del International Crisis Group ponen de manifiesto la presencia de incidentes constantes, incluidos intercambios de artillería, drones y ataques selectivos.
Hezbollah mantiene una estructura militar autónoma conocida como “la Resistencia Islámica en el Líbano”, cuyo tamaño se estima entre 30.000 y 45.000 combatientes, según el CIA World Factbook y fuentes de defensa estadounidenses e israelíes.
Su arsenal incluye misiles de corto y mediano alcance (Katyusha, Fateh-110, Zelzal), drones de reconocimiento y ataque, unidades de élite (Radwan Forces) y redes de lanzadores ocultos en zonas urbanas y rurales. La experiencia adquirida en la guerra civil siria –donde participó desde 2012 apoyando al régimen de Bashar al-Asad– fortaleció sus capacidades tácticas, logísticas y transfronterizas.
En el ámbito político, Hezbollah funciona como un partido plenamente integrado al sistema libanés: participa en elecciones parlamentarias, establece coaliciones, ocupa ministerios y administra municipalidades en varias regiones del país.
Su estructura política está encabezada por el Consejo Ejecutivo y respaldada por organizaciones sociales, educativas y sanitarias que conforman una red de bienestar paralela a la del Estado.
En el ámbito económico, estudios del Washington Institute for Near East Policy, OFAC y Carnegie señalan tres fuentes principales de financiamiento.
La primera es el apoyo estatal de Irán, estimado durante años entre 700 y 1.000 millones de dólares anuales. La segunda corresponde a empresas propias y redes comerciales en sectores como la construcción, las telecomunicaciones, las importaciones y los servicios comunitarios.
La tercera está asociada a actividades ilícitas transnacionales, que incluyen contrabando, lavado de activos y redes comerciales en África Occidental y América Latina, según informes de la DEA, OFAC y el Departamento del Tesoro de EE. UU. (acusaciones que varían según la fuente y son negadas por el grupo).
Hezbollah es el principal representante del llamado “Eje de la Resistencia”, una coalición informal encabezada por Irán e integrada por grupos armados en Irak, Siria, Palestina y Yemen.
Su relación con Teherán es estratégica: Irán aporta entrenamiento, tecnología militar y financiamiento, mientras Hezbollah actúa como contrapeso a Israel y como pilar del despliegue regional iraní.
La alianza con Siria –especialmente con el régimen de Bashar al-Asad– es esencial por el corredor terrestre que conecta a Irán con Líbano vía Damasco. Para Estados Unidos, Israel y varios países europeos, Hezbollah es una organización terrorista, aunque dentro del Líbano mantiene legitimidad electoral y social, especialmente entre sectores chiíes.
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