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El ostentoso funeral de El Mencho: cajón bañado en oro, vehículos lujosos y flores llevadas en grúas
Ostentación en las exequias del abatido narcotraficante del Cartel Jalisco Nueva Generación, CJNG.
El traslado y sepultura de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho” —fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG)— se llevó a cabo este lunes a las 10:00 a. m. en el panteón Recinto de la Paz, ubicado en la colonia San Juan de Ocotán, en el cruce de las avenidas Santa Margarita y Base Aérea, en Zapopan, Jalisco.
Fuentes oficiales confirmaron que el cuerpo fue ingresado al cementerio tras un operativo federal y estatal que se había instalado desde el viernes anterior, ante la expectativa de posibles riesgos de seguridad pública y de la llegada de familiares y miembros del círculo cercano del líder criminal.
El féretro habría sido un cajón dorado bañado en oro, similar a los utilizados en entierros de altos mandos criminales en México, reforzando el carácter estrambótico del homenaje.
El cortejo incluyó grúas ornamentadas con arreglos florales de gran tamaño, coronas con iniciales del CJNG y música de banda que sonó durante varios tramos del recorrido hasta su llegada al Recinto de la Paz.
La estética del funeral replicó patrones de ceremonias del crimen organizado en estados como Sinaloa y Michoacán, donde los actos fúnebres se han convertido en demostraciones de poder y lealtad.
Camionetas de lujo y vehículos blindados pertenecientes a asistentes vinculados a la organización criminal. Aunque la ceremonia se mantuvo bajo fuerte control y no se permitió el acceso a la prensa al área de sepultura, testigos consultados por NTR Guadalajara describieron el flujo constante de arreglos florales, músicos y personas escoltadas por equipos de seguridad privada.
El funeral estuvo rodeado por una movilización militar y policial sin precedentes recientes en la zona metropolitana de Guadalajara.
Desde el viernes, elementos de la Policía Estatal, la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano habían instalado un cerco perimetral que incluyó vehículos tácticos tipo Rhino —normalmente usados para traslado de personas detenidas—, patrullas blindadas y presencia de inteligencia en campo.
Autoridades justificaron el operativo por la necesidad de evitar enfrentamientos, posibles ataques o desplazamientos de células del CJNG interesadas en vigilar el proceso funerario.
Entre los asistentes confirmados estuvo Laisha Michelle Oseguera, hija de El Mencho, quien llegó en un vehículo Jeep acompañada de su esposo.
La joven, según fuentes judiciales mexicanas citadas por La Jornada y Proceso, es pareja de Christian Ochoa, alias “El Guacho”, uno de los operadores más cercanos al líder del CJNG y quien falleció en un operativo conjunto entre Estados Unidos y autoridades mexicanas.
Otros familiares habrían ingresado por accesos controlados por fuerzas de seguridad federal.
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El Recinto de la Paz, además de ser uno de los cementerios privados más reconocidos de Jalisco, también es el lugar donde descansan familiares de Rafael Caro Quintero, lo que lo ha convertido en un punto frecuentemente vigilado debido a la presencia de personas relacionadas con organizaciones criminales.
Durante meses, agencias estadounidenses y mexicanas mantuvieron un cerco de inteligencia sobre la zona serrana entre Jalisco, Michoacán y Colima, región donde la DEA, el Comando Norte de EE. UU. y la Sedena habían identificado patrones de movimiento del líder del CJNG.
El seguimiento incluyó interceptación de comunicaciones, vigilancia satelital y cooperación con unidades élite mexicanas que habían logrado mapear los puntos donde Oseguera recibía tratamiento médico, especialmente por afecciones renales que lo mantenían en desplazamientos constantes.
Las fuentes detallan que la operación se aceleró tras la confirmación de que el líder criminal había cambiado de ubicación y que una de sus células de seguridad había reducido su presencia visible, lo que abría una oportunidad excepcional para intervenir.
El operativo se diseñó como una intervención conjunta entre fuerzas mexicanas y apoyo técnico estadounidense, siguiendo protocolos similares a los usados en capturas de alto valor estratégico.
Unidades de la Guardia Nacional, la Sedena y equipos de inteligencia federal avanzaron durante la madrugada en convoyes discretos, evitando los puntos de vigilancia criminales y utilizando rutas controladas por el Estado.
A primera hora, un dron táctico confirmó actividad en un inmueble aislado rodeado por campamentos de vigilancia.
La orden de ingreso se dio cuando los equipos en tierra reportaron que no había presencia significativa de civiles y que la estructura coincidía con las imágenes satelitales analizadas por la DEA.
La célula de seguridad de Oseguera intentó responder con fuego automático, lo que desencadenó un intercambio controlado para neutralizar la resistencia.
En cuestión de minutos, los agentes localizaron al líder del CJNG dentro de una de las habitaciones del inmueble. La versión oficial difundida a través de fuentes federales a distintos medios indica que “El Mencho” fue abatido durante el enfrentamiento, después de que su escolta inmediata quedara fuera de combate.
El protocolo posterior incluyó aseguramiento del área, verificación biométrica y traslado del cuerpo en una operación blindada para evitar intentos de rescate o emboscadas.
Mientras los equipos federales retiraban el cuerpo hacia instalaciones militares en Jalisco, la reacción del CJNG se extendió rápidamente, reportaron bloqueos en Zapopan, Tala y puntos de la carretera Guadalajara–Puerto Vallarta, donde células del cártel incendiaron vehículos para retrasar el avance de las autoridades.
También se registraron emboscadas frustradas y movimientos de camionetas con grupos armados que intentaban reagruparse.
El CJNG activó más de 270 narcobloqueos en 20 estados del país, con incendios de vehículos, cierres de autopistas, ataques a negocios y bloqueos simultáneos que buscaban saturar a las corporaciones policiales y enviar un mensaje de resistencia.
Los bloqueos se concentraron inicialmente en Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Colima y Zacatecas, pero rápidamente se extendieron a Aguascalientes, Nayarit, San Luis Potosí, Veracruz, Puebla, Estado de México, Baja California, Querétaro, Tlaxcala, Hidalgo, Guerrero y Chiapas. En varios de estos territorios, fuerzas estatales reportaron ataques contra patrullas, incendios de camiones de transporte y la interrupción temporal de la movilidad en autopistas federales.
Al menos 70 vehículos fueron incendiados durante las primeras horas, y que células del CJNG instalaron retenes armados para impedir el avance de los contingentes militares.
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