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Crisis energética en Cuba se agudiza tras suspensión del envío de petróleo mexicano
Presiones diplomáticas de Estados Unidos.
La interrupción del suministro de petróleo desde México hacia Cuba, en un contexto de presiones diplomáticas de Estados Unidos, ha sido señalada como un factor determinante en el agravamiento de la crisis energética que atraviesa la isla.
Así lo afirmó el exembajador mexicano en La Habana, Ricardo Pascoe Pierce, quien sostuvo que esta medida ha tenido consecuencias directas en el deterioro de las condiciones sociales, económicas y políticas del país caribeño.
Durante una entrevista concedida al medio Aristegui en Vivo, Pascoe explicó que el gobierno mexicano modificó su política de cooperación energética hacia Cuba luego de recibir presiones por parte de la administración del presidente estadounidense Donald Trump.
Aunque la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, negó haber abordado ese tema de manera directa con el expresidente Trump, el exdiplomático indicó que, de hecho, el cambio de postura se concretó con la suspensión efectiva de los envíos de crudo a la isla.
@focoregion Cuba enfrenta una crisis energética sin precedentes tras quedar sin el petróleo venezolano, su principal fuente de combustible durante años. La caída de Nicolás Maduro habría cerrado definitivamente el suministro que mantenía operativa a la isla. La falta de crudo ya se traduce en apagones masivos, paralización del transporte y una grave afectación a los servicios básicos. Reportes indican que las últimas reservas estarían siendo resguardadas por el aparato militar, mientras gran parte del país permanece a oscuras. Una situación crítica que pone en jaque al régimen cubano y marca uno de los momentos más delicados de su historia reciente. ⛽⚠️ Cuando el petróleo se acaba, todo se detiene. #cuba #venezuela #crisis #petroleo #fyp ♬ sonido original - FocoRegión
El cese del suministro ocurre en medio de una escasez severa de combustible en el territorio cubano, lo cual, según Pascoe, ha intensificado una situación ya precaria.
La falta de gasolina ha generado cortes prolongados en el transporte, limitaciones en el funcionamiento de servicios básicos y restricciones en la distribución de alimentos.
El exembajador calificó el momento como uno de “crisis humanitaria, social y política” de gran escala, que pone al régimen en una posición de vulnerabilidad estructural.
Pascoe contextualizó la situación actual como parte de un proceso más amplio de debilitamiento institucional, cuyas raíces se remontan a 2016, año en que se intentó implementar un acuerdo de apertura económica entre los gobiernos de Raúl Castro y Barack Obama.
Según explicó, dicho pacto contemplaba una liberalización económica sin modificaciones inmediatas en el sistema político, lo que habría ofrecido al régimen un espacio para maniobrar.
Sin embargo, esa aproximación fue rechazada por Fidel Castro, lo cual —según el análisis de Pascoe— dejó al país sin alternativas viables de adaptación estructural.
A partir de ese momento, sostuvo, la economía cubana ha dependido casi exclusivamente de apoyos externos, particularmente de Venezuela, Rusia e Irán.
No obstante, las sanciones impuestas por Washington a Caracas redujeron drásticamente el flujo de petróleo proveniente de ese país.
En ese contexto, México intentó suplir parcialmente el déficit energético. El exembajador subrayó que la isla no cuenta con capacidad real de pago, lo cual volvió insostenible el modelo de asistencia.
La reciente decisión de México de frenar los envíos, según Pascoe, constituye un error de cálculo diplomático. Afirmó que esta determinación se produjo pese al conocimiento del impacto humanitario que tendría en la isla.
A su juicio, el país quedó expuesto a un revés político tras ceder ante la presión del gobierno estadounidense, lo que, en su opinión, evidencia debilidades en la conducción de la política exterior mexicana y una disminución de su autonomía estratégica en el contexto hemisférico.
El exdiplomático también señaló que la suspensión del suministro marca un punto de inflexión en la relación entre México y Cuba.
Según indicó, el alineamiento de México con la dirigencia cubana ha debilitado su credibilidad como interlocutor ante otras potencias regionales, al tiempo que ha limitado su capacidad de influencia en los debates multilaterales sobre el futuro de la isla.
En relación con las perspectivas a corto plazo, Pascoe afirmó que sectores internos del régimen cubano estarían evaluando la posibilidad de iniciar un proceso de negociación con Estados Unidos.
Señaló que existen divisiones dentro del aparato gubernamental entre quienes promueven una apertura controlada y quienes se oponen a cualquier concesión. Esta tensión interna se desarrolla en medio de un aislamiento internacional creciente y la pérdida de aliados estratégicos.
Además, el exembajador advirtió que cualquier salida negociada implicaría necesariamente un diálogo condicionado por actores externos, en particular el exilio cubano asentado en Estados Unidos y las posibles demandas judiciales internacionales contra miembros de la cúpula gubernamental.
En ese escenario, sostuvo que no puede descartarse la opción de una salida pactada que incluya garantías legales, amnistías o incluso la renuncia de figuras del poder central.
Pascoe concluyó señalando que la coyuntura actual representa, en su criterio, el final de un ciclo histórico iniciado en 1959 con el triunfo de la Revolución Cubana.
Aseguró que los acontecimientos actuales reflejan el colapso de un modelo político que, durante décadas, logró mantenerse mediante alianzas externas y subsidios energéticos.
El desenlace, advirtió, tendrá implicaciones no solo para la dirigencia política, sino para una población que enfrenta niveles crecientes de precariedad.
La economía de Cuba es una de las más complejas de América Latina y el Caribe. Según datos del Banco Mundial, el producto interno bruto (PIB) del país fue de aproximadamente 107 000 millones de dólares en 2020, y el PIB per cápita rondó los 9 600 dólares en ese mismo año.
Estas cifras reflejan un crecimiento económico limitado y, en algunos periodos recientes, contracciones anuales. El crecimiento del PIB ha sido irregular y en 2024 se informó una desaceleración generalizada de la actividad económica.
En términos de población, Cuba ha enfrentado cambios demográficos significativos. Las estimaciones de organismos oficiales y fuentes internacionales sitúan la población en torno a 11 millones de habitantes en años recientes, con una tendencia al envejecimiento y proyecciones de estancamiento o ligera disminución.
La estructura demográfica está marcada por una proporción creciente de personas mayores de 65 años y tasas de natalidad bajas, lo que plantea desafíos para el mercado laboral y los sistemas de seguridad social.
El déficit en servicios públicos esenciales, como la recolección de basuras, el suministro de agua potable y la generación de energía eléctrica, ha cobrado mayor visibilidad en el marco de la crisis económica.
Las infraestructuras envejecidas, la falta de inversiones sostenibles y la escasez de combustible para plantas eléctricas han generado limitaciones en los servicios básicos. La producción energética insuficiente ha provocado apagones prolongados y la incapacidad de mantener sistemas de bombeo y tratamiento de agua.
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