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Caos en Lyon, Francia: incendios, saqueos y enfrentamientos con la Policía durante protestas
El país europeo bajo una ola de violencia: incendian edificio histórico y saquean comercios en Lyon.
La ciudad francesa de Lyon fue escenario este sábado 17 de octubre de 2026 de una jornada de violencia urbana, con incendios, saqueos de establecimientos comerciales, destrucción de bienes públicos y enfrentamientos entre grupos encapuchados y las fuerzas de seguridad.
Los disturbios se concentraron en la plaza Bellecour y se extendieron a diferentes calles del centro, donde decenas de negocios fueron atacados, mientras un edificio histórico de 174 años, utilizado como oficina de turismo, quedó gravemente afectado por un incendio provocado.
Los hechos ocurrieron durante las manifestaciones convocadas en Francia contra el aumento del costo de vida y el deterioro de las condiciones económicas.
En Lyon, una movilización que reunió a unas 20.000 personas, según el diario regional Le Progrès, terminó con grupos de individuos vestidos de negro que rompieron vitrinas, ingresaron a establecimientos comerciales, sustrajeron mercancías y se enfrentaron con agentes antidisturbios.
La violencia comenzó a intensificarse hacia las 2:00 de la tarde en la plaza Bellecour, uno de los principales espacios públicos de Lyon. Allí, varios encapuchados atacaron una sede de la oficina de turismo, rompieron sus instalaciones y posteriormente le prendieron fuego. Las llamas se propagaron por el inmueble, mientras una columna de humo negro se elevaba sobre el centro de la ciudad.
El edificio incendiado fue construido en 1852 por el arquitecto francés Tony Desjardins. Durante su historia había funcionado como pabellón militar, dependencia policial y centro de atención turística. La construcción, considerada parte del patrimonio arquitectónico local, sufrió daños de consideración por el fuego, que alcanzó diferentes espacios interiores.
La emergencia se agravó cuando grupos violentos impidieron inicialmente el ingreso de los bomberos. La prefectura del Ródano informó que los agentes debieron ejecutar maniobras para dispersar a los responsables de los disturbios y despejar el acceso al inmueble. La Policía utilizó gases lacrimógenos, granadas antidisturbios y un cañón de agua para permitir la intervención de los equipos de emergencia.
Mientras el edificio ardía, los enfrentamientos continuaron en la plaza Bellecour. Individuos encapuchados lanzaron piedras, otros objetos y artefactos pirotécnicos contra los agentes, que respondieron con cargas policiales. La concentración de gases lacrimógenos provocó dificultades respiratorias a varias personas presentes en el sector.
La violencia se extendió posteriormente hacia las principales calles comerciales del segundo distrito de Lyon. Desde aproximadamente las 3:30 de la tarde comenzaron a registrarse saqueos de establecimientos en las calles Gasparin, des Archers y Président-Édouard-Herriot, así como en las plazas des Jacobins y de la République.
Entre los comercios afectados estuvieron tiendas de Hugo Boss, Sephora, Darty, Jott, The Kooples, Micromania, K-Way, Bobbi Brown y otros establecimientos de ropa, cosméticos y productos electrónicos. También se reportaron daños en locales cercanos al hotel Sofitel y en negocios ubicados sobre la calle Victor-Hugo, uno de los corredores comerciales de la ciudad.
Los responsables utilizaron objetos contundentes para destruir vitrinas y acceder a los establecimientos. En algunos casos, los saqueadores ingresaron en grupos, retiraron productos de los exhibidores y abandonaron los locales con mercancía, mientras trabajadores y comerciantes permanecían resguardados.
Uno de los ataques ocurrió en una tienda de The Kooples, ubicada en la calle Président-Édouard-Herriot. Trabajadoras de un establecimiento vecino relataron al diario Le Progrès que los agresores utilizaron martillos y extintores para romper los accesos del negocio. También observaron llamas dentro del local, por lo que algunos transeúntes intentaron contener el fuego antes de la llegada de los bomberos.
Las empleadas de la tienda Spa Caudalie, situada frente al establecimiento atacado, describieron momentos de temor cuando los encapuchados avanzaban de un comercio a otro.
Según sus testimonios, varias personas les hicieron señales a los responsables de los disturbios para evitar que ingresaran al negocio donde permanecían cuatro trabajadoras.
Los saqueos también afectaron establecimientos de artículos de lujo y comercios especializados. Los ataques se desarrollaron en diferentes puntos del centro de Lyon, mientras la Policía intentaba dispersar a los grupos que se desplazaban por las calles y continuaban ocasionando daños.
Además del incendio de la oficina de turismo, se registraron daños en el pedestal de la estatua de Luis XIV, situada en la plaza Bellecour. Este monumento constituye uno de los elementos históricos del espacio público donde se concentraron los enfrentamientos.
Durante la mañana, las fuerzas de seguridad ya habían intervenido en distintos sectores de Lyon para dispersar concentraciones. Cerca de la Manufacture des Tabacs, sede universitaria, un grupo de aproximadamente 300 jóvenes fue dispersado mediante gases lacrimógenos y cargas policiales.
Posteriormente, otro grupo instaló barreras en el cruce del curso Gambetta con el bulevar des Tchécoslovaques.
También se registraron intervenciones policiales en las inmediaciones del puente de la Guillotière, la rotonda de la Feyssine y las proximidades de la refinería de Feyzin. En estos puntos, las autoridades desplegaron agentes para dispersar concentraciones y controlar los bloqueos.
El alcalde de Lyon, Grégory Doucet, lamentó la destrucción de la oficina de turismo y los daños ocasionados durante los disturbios. La emergencia afectó un inmueble que durante décadas había servido como punto de información para los visitantes de la ciudad y que había sido objeto de diferentes intervenciones de conservación y modernización.
Los acontecimientos de Lyon coincidieron con enfrentamientos en otras ciudades francesas. En París se registraron incendios de vehículos, lanzamiento de objetos contra la Policía y enfrentamientos entre manifestantes y agentes antidisturbios.
En Marsella, grupos de personas atacaron una comisaría municipal y forzaron accesos al Ayuntamiento, además de ocasionar daños en establecimientos comerciales.
Las manifestaciones también se extendieron a Rennes, Lille y otras localidades francesas. La jornada reunió a estudiantes, trabajadores, organizaciones sindicales y participantes del movimiento de los chalecos amarillos, surgido en 2018 durante las protestas contra los impuestos a los combustibles y la pérdida de poder adquisitivo.
Las movilizaciones estuvieron relacionadas con el incremento de los precios de los combustibles, las dificultades económicas de los hogares y las reclamaciones de estudiantes por las condiciones de los centros educativos.
Desde septiembre se habían registrado protestas estudiantiles, bloqueos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en distintas regiones del país.
El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, había advertido antes de la jornada sobre la posibilidad de enfrentamientos y actos violentos durante las concentraciones.
Las autoridades nacionales contemplaban alrededor de 500 acciones de protesta en diferentes puntos del territorio francés.
Durante la tarde del sábado, el Ministerio del Interior reportó un balance provisional de 272 detenciones en Francia, cifra correspondiente al conjunto de las movilizaciones y no exclusivamente a los acontecimientos de Lyon.
En esta ciudad, la intervención policial se concentró en controlar los enfrentamientos, proteger los establecimientos comerciales y permitir la atención de los incendios. Los daños materiales abarcaron el edificio de la oficina de turismo, locales comerciales, vitrinas, mobiliario urbano y elementos del patrimonio público.
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