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Juan Fernando Quintero se lesionó con River y enciende alertas en la Selección Colombia rumbo al Mundial 2026

A pocos meses de la cita orbital se encienden las alarmas.

Juan Fernando Quintero 31 DIC
Por Agencia Periodismo Investigativo | Lun, 23/02/2026 - 19:44 Créditos: Red social X @juanferquinte10 / Juan Fernando Quintero

La escena ocurrió antes de que el partido terminara de acomodarse. River Plate intentaba sostener su plan en el José Amalfitani cuando Juan Fernando Quintero, que venía siendo uno de los futbolistas con más influencia en el arranque de 2026, frenó una carrera, llevó la mano a la parte posterior de la pierna derecha y pidió asistencia.

No hubo un choque determinante ni una disputa que explicara el gesto: fue, más bien, el tipo de señal que en el fútbol se interpreta con un silencio inmediato, porque suele anticipar que el cuerpo “avisó” antes de romperse del todo.

A los pocos minutos, el colombiano caminó hacia la banda y el cambio se concretó alrededor del minuto 26–28, según los reportes del juego.

En la transmisión y en las imágenes posteriores se vio a Quintero palpándose la zona mientras hablaba con el cuerpo médico.

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TyC Sports informó que la molestia apuntaba al isquiotibial derecho y que el mediapunta debió abandonar el campo temprano, un dato que, por el tiempo transcurrido del partido, suele ser clave para reconstruir el momento exacto en el que aparece la incomodidad: cuando la lesión se instala pronto, el margen de “administrarla” es mínimo y el jugador elige no correr riesgos.

Se describió el episodio como una molestia muscular en la parte posterior de la pierna derecha que lo sacó del partido a los 27 minutos y que trasladó la preocupación del club hacia la Selección Colombia, que mantiene el calendario internacional como laboratorio de cara a la Copa del Mundo.

Lo que siguió fue el terreno habitual de la incertidumbre: sin parte médico definitivo de inmediato, el diagnóstico público quedó suspendido en el lenguaje prudente de “molestia” y “evaluación”.

En este punto, la diferencia entre una sobrecarga, una contractura o un desgarro no es un matiz menor: cambia los tiempos, modifica cargas de entrenamiento y obliga a reprogramar el regreso.

Por eso, mientras aparecen resultados de estudios, el fútbol trabaja con señales: el lugar del dolor, el modo de caminar, el momento de la jugada, la reacción del futbolista. Esa suma alimenta la conversación en River y, sobre todo, en Colombia.

El episodio adquiere otra dimensión cuando se mira la película completa y no solo la foto del sábado. Quintero viene de un tramo con alertas físicas repetidas.

A finales de enero, tras un partido con River, el propio jugador admitió que el semestre anterior arrastró “muchas lesiones” y que no estuvo al 100 %, una frase que, leída en voz baja, funciona como inventario: no se trató de un evento aislado, sino de un ciclo con molestias encadenadas.

Y el antecedente más concreto, con diagnóstico oficial, está registrado en junio de 2025, cuando la Federación Colombiana de Fútbol informó que fue desconvocado por un esguince del ligamento colateral medial de la rodilla derecha, lesión que le impidió estar en Eliminatorias ante Perú y Argentina.

En clave de Selección, estas historias tienen un peso específico por la naturaleza del proyecto. Colombia ya aseguró su clasificación al Mundial de 2026 —lo hizo tras golear a Bolivia en septiembre de 2025—, pero la clasificación no elimina el problema central de un cuerpo técnico: llegar con sus piezas clave disponibles, con ritmo y sin recaídas.

Cuando un futbolista acumula episodios musculares o articulares en un periodo relativamente corto, la discusión deja de ser “si jugará el próximo partido” y pasa a ser “cómo administrar la temporada” para que los picos de rendimiento coincidan con las ventanas decisivas.

Por eso, la lesión ante Vélez no se lee solo como una baja puntual. Se lee como una interrupción en el momento en que Quintero estaba construyendo continuidad: minutos, rol, liderazgo, influencia en el juego.

En River, la salida temprana obliga a recalcular cargas y alternativas. En Colombia, la atención se enfoca en el calendario de preparación, especialmente si se atraviesan fechas FIFA con amistosos o ensayos tácticos donde el entrenador busca automatismos.

El riesgo para el Mundial, en términos estrictos, no se define por un solo parte médico, sino por el patrón: si el problema se queda en una lesión corta, el episodio será un susto; si se convierte en recaídas o en un retorno apresurado, el año puede volverse una carrera contra el tiempo.

A la espera de la confirmación clínica, el caso vuelve a poner a Quintero en el centro de una pregunta que el fútbol rara vez formula en público pero siempre responde en privado: cuánto se puede exigir, cuándo se debe frenar y quién decide el ritmo del regreso.

En la antesala de un Mundial con sede principal en Estados Unidos, cada semana de estabilidad física vale doble, porque no solo suma en la cancha: reduce la probabilidad de que el cuerpo repita el mensaje que dejó en Buenos Aires, cuando un gesto en la parte posterior de la pierna derecha alcanzó para cambiar el partido, abrir una alerta en River y encender el radar de la Selección Colombia.

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