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Paula Ramírez elegida como nueva magistrada de la Corte Suprema: historia de una mujer ejemplar
Por más de dos décadas construyó una carrera basada en la investigación, la docencia, la producción científica y el servicio público. Su elección unánime representa el reconocimiento a una de las juristas más sólidas de su generación.
La Corte Suprema de Justicia escribió un nuevo capítulo en la historia reciente de la justicia colombiana con la elección unánime de la abogada y académica Paula Andrea Ramírez Barbosa como nueva magistrada de la Sala Especial de Primera Instancia, en reemplazo del magistrado Ariel Torres.
La decisión, adoptada por la Sala Plena del alto tribunal, no solo cubre una vacante dentro de una de las salas con mayores responsabilidades constitucionales, sino que representa el reconocimiento a una jurista cuya carrera se ha construido, durante más de veinte años, alrededor del estudio, la investigación y la enseñanza del derecho penal.
En un escenario donde frecuentemente las altas cortes reciben juristas provenientes del litigio, la política o la administración pública, la llegada de Ramírez Barbosa marca la consolidación de un perfil distinto: el de una académica de tiempo completo que convirtió la producción intelectual en el eje de su trayectoria profesional y que ha logrado combinar esa vocación con una amplia experiencia dentro de las principales instituciones del sistema penal colombiano.
Su elección por unanimidad envía además un mensaje institucional sobre el valor que la Corte Suprema está otorgando a la formación científica, la excelencia académica y la experiencia técnica como criterios para integrar uno de los tribunales más importantes del país.
Primeros años
La historia profesional de Paula Ramírez comienza lejos de los escenarios mediáticos. Su carrera comenzó en su natal Ibagué, en donde fue la primera en todo.
Su soporte y mentor, el también abogado Gilberto Ramírez evidenció que la niña y luego adolescente tenía habilidades y una férrea disciplina que prometían un futuro promisorio.
Entonces la trasladó a Bogotá, ya era la década de los noventa y de inmediato empezó a construir su carrera.
La edificó en las bibliotecas, los centros de investigación, las aulas universitarias y los despachos judiciales.
Desde muy temprano orientó su vida al estudio del derecho penal, disciplina en la que terminaría convirtiéndose en una de las especialistas colombianas con mayor reconocimiento nacional e internacional.
Sería, discreta, estudiosa, elegante, Paula Ramírez comenzó a descollar y a obtener el premio más importante, el de decenas de juristas quienes en público y en privado reconocieron su capacidad.
En la academia
Su formación académica es una de las más completas dentro del ámbito jurídico colombiano. Realizó sus estudios de doctorado en Derecho Penal en la histórica Universidad de Salamanca, España, donde obtuvo la máxima calificación —Sobresaliente Cum Laude por unanimidad— y recibió el Premio Extraordinario de Doctorado, reconocimiento reservado para las mejores tesis doctorales de la institución.
Su investigación doctoral abordó el análisis dogmático y criminológico de los delitos contra la seguridad y salud en el trabajo, tema que posteriormente dio origen a una de sus primeras obras de referencia en derecho penal.

A esa formación añadió una maestría en Estudios Políticos, un diploma de Estudios Avanzados en Derecho Penal y diversos programas internacionales de alta dirección y especialización en instituciones de prestigio mundial.
Entre ellos figuran Georgetown University en innovación y liderazgo gubernamental; la Universidad de Oxford en liderazgo para el desarrollo de mujeres; la Universidad de Chicago en inteligencia artificial y ciencia de datos; el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en innovación.
Además, American University Washington College of Law en derechos humanos y derecho internacional humanitario; Wharton Executive Education en gobierno corporativo; y una estancia posdoctoral de investigación en el Centro William Perry del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
Ese recorrido académico internacional le permitió incorporar a sus investigaciones temas que hoy ocupan un lugar central en el debate jurídico contemporáneo, como la inteligencia artificial, la criminalidad corporativa, el crimen organizado transnacional, el compliance, la corrupción empresarial y la responsabilidad penal de las personas jurídicas.
Sin embargo, su carrera nunca permaneció confinada al ámbito universitario. Paralelamente desarrolló una extensa trayectoria en el servicio público, donde ocupó cargos estratégicos en varias de las instituciones más importantes del sistema judicial colombiano.
Servicio público
Fue asesora del despacho del Fiscal General de la Nación y fiscal especializada en derechos humanos; posteriormente se desempeñó como asesora del Procurador General en asuntos penales, Procuradora Judicial Penal, Procuradora Delegada para Asuntos Penales, Procuradora Delegada para la Casación Penal ante la Sala Penal de la Corte Suprema y directora encargada de Investigaciones Especiales de la Procuraduría General de la Nación.
También integró la Fiscalía General y participó en escenarios internacionales vinculados con la Corte Penal Internacional y la Organización de Naciones Unidas, particularmente en los debates relacionados con el crimen de agresión dentro del Estatuto de Roma.
Su conocimiento del funcionamiento interno de la Corte Suprema tampoco es reciente. Desde febrero de 2023 venía ejerciendo como conjuez de la Sala de Casación Penal, experiencia que le permitió participar en la actividad jurisdiccional del alto tribunal antes de su elección definitiva como magistrada.
Pero si existe un escenario donde Paula Ramírez ha dejado una huella particularmente profunda es la academia.
Durante más de dos décadas ha enseñado derecho penal en varias de las facultades más prestigiosas del país. Ha sido profesora del Departamento de Derecho Penal del Externado de Colombia desde 2008, docente del Máster en Derecho Penal, profesora de Derecho Penal Internacional, Derecho Penal Empresarial y del Doctorado en Derecho.
Al mismo tiempo dirigió durante varios años la Especialización en Derecho Penal y Ciencias Forenses de la Universidad Católica de Colombia, institución donde también ha sido profesora investigadora de posgrado y directora de múltiples diplomados especializados.
Docencia y libros
Su actividad docente también ha llegado a universidades de España, Italia y otros países de América Latina, consolidando una carrera internacional poco frecuente dentro del derecho penal colombiano.
Ha impartido clases y conferencias en la Universidad de Salamanca, Universidad Internacional de Cataluña, Universidad de Salerno, Universidad Santo Tomás, Universidad del Rosario, Universidad de Ibagué y diversas instituciones académicas internacionales.
Sin embargo, la dimensión que probablemente mejor explica el amplio reconocimiento que hoy tiene dentro de la comunidad jurídica es su extraordinaria producción intelectual.
Su papel de escritora en asuntos juridicos es relevante, registra decenas de libros, capítulos de libros y artículos científicos publicados en Colombia, España, Brasil, México, Perú y otros países.
Gran parte de esas publicaciones se ha convertido en material de consulta obligatoria para estudiantes de maestría, doctorado, fiscales, jueces, litigantes y profesores universitarios.

Entre sus libros aparecen títulos como "Derecho Penal Colombiano", una obra de más de mil páginas; "Responsabilidad empresarial y cumplimiento corporativo"; "La inteligencia artificial y las nuevas fronteras jurídicas"; "Crimen organizado y corrupción: visiones multidimensionales"; "Derechos Humanos, Justicia Transicional y sus perspectivas globales"; "Estrategias globales contra la corrupción y el blanqueo de activos" y "Derecho Penal Corporativo y Buena Gobernanza Empresarial", además de numerosas publicaciones colectivas dirigidas por ella.
Su trabajo investigativo ha seguido la evolución del derecho penal moderno. Ha escrito sobre inteligencia artificial aplicada a la justicia, ética corporativa, big data, corrupción transnacional, responsabilidad penal empresarial, criminalidad organizada, derechos humanos, justicia internacional, compliance, delitos económicos, protección del medio ambiente, migración, género y nuevas tecnologías, temas que hoy hacen parte de las discusiones jurídicas más complejas del mundo contemporáneo.
La dimensión de su producción científica también se refleja en el acompañamiento a nuevas generaciones de investigadores. Ha dirigido numerosas tesis de maestría y doctorado sobre responsabilidad penal, corrupción, justicia internacional, delitos económicos, terrorismo, derechos humanos, criminalidad organizada y derecho penal comparado, consolidándose como una de las principales formadoras de investigadores en derecho penal del país.
Perspectiva
A esa labor se suman múltiples reconocimientos nacionales e internacionales. Entre ellos sobresalen el Premio Extraordinario de Doctorado de la Universidad de Salamanca; la distinción como profesora honorífica de la Universidad Nacional Autónoma de México; su incorporación como miembro de la Academia Colombiana de Jurisprudencia.
También el reconocimiento como destacada jurista internacional por la Academia Interamericana de Derecho Internacional y Comparado; la Orden Antonio Nariño del INPEC; reconocimientos de los departamentos de Justicia y de Estado de Estados Unidos por su cooperación en la lucha contra la criminalidad organizada y el fraude financiero transnacional; además de múltiples condecoraciones académicas y científicas obtenidas durante su carrera.
La Sala Especial de Primera Instancia de la Corte Suprema de Justicia, a la que ahora llega como magistrada, tiene bajo su competencia el juzgamiento en primera instancia de los aforados constitucionales, función que exige no solamente independencia sino un profundo conocimiento del derecho penal, del procedimiento penal y de la jurisprudencia constitucional y convencional.
Precisamente esa combinación entre formación académica, experiencia judicial y producción científica parece haber sido determinante para alcanzar un consenso absoluto dentro de la Corte Suprema.
Más allá del relevo institucional que supone la salida del magistrado Ariel Torres, la elección de Paula Ramírez Barbosa representa el ingreso de una jurista cuya autoridad profesional no proviene de la visibilidad pública ni del protagonismo político, sino de una vida dedicada al estudio sistemático del derecho.
Su carrera evidencia una construcción paciente, rigurosa y sostenida durante más de veinte años, en la que cada libro, cada investigación, cada clase y cada responsabilidad institucional fueron consolidando un perfil que hoy encuentra su máxima expresión con su llegada al alto tribunal.
En una época en la que la justicia enfrenta crecientes exigencias de independencia, legitimidad y calidad técnica, la elección unánime de Paula Ramírez Barbosa constituye también un reconocimiento al valor de la academia como uno de los caminos más sólidos para llegar a las más altas responsabilidades de la judicatura colombiana.
La niña de Ibagué que llegó con una maleta colmada de sueños y un solo propósito, ser penalista, hoy no solo siendo aún muy joven, llega al máximo órgano de cierre de la justicia penal si no que continúa abriéndole camino a otras niñas, otras Paulas que con disciplina y esfuerzo persiguen un sueño.
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