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Desaparición de Diana Ospina tras salir de Theatron: familia denuncia extorsiones en Bogotá
Movimientos bancarios y últimas pistas conocidas. Gaula investiga. Secretario de seguridad se pronuncia.
La desaparición de Diana Ospina, registrada en la madrugada del domingo 22 de febrero, mantiene en alerta a las autoridades y ha desencadenado una serie de hechos que han elevado la preocupación de su familia y de la comunidad.
La mujer, de 35 años, fue vista por última vez al salir de la discoteca Theatron, en la localidad de Chapinero, desde donde tomó un taxi con destino a su residencia en el barrio Santa María del Lago, en Engativá. Desde ese momento no se conoce información verificable sobre su ubicación.
La familia reportó la situación ante las autoridades pocas horas después de perder contacto con ella. El Gaula de la Policía Metropolitana inició un acompañamiento permanente para consolidar información técnica y testimonios que permitan establecer una línea de tiempo precisa desde su salida del establecimiento nocturno hasta el momento en que dejó de emitir mensajes.
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En la mañana del lunes 23 de febrero, el secretario de Seguridad, César Restrepo, solicitó apoyo ciudadano para avanzar en la ubicación de Diana.
El funcionario indicó que la administración distrital y el Gaula adelantan cruces de datos que incluyen análisis de comunicaciones y reconstrucción de los desplazamientos posteriores a las 12:50 a. m., hora aproximada en la que se reportó su último mensaje.
Reconstrucción de las últimas horas conocidas
El relato entregado por Andrea Galindo, amiga de la desaparecida, permitió trazar parte del recorrido inicial. Ambas salieron de la discoteca cuando los vehículos solicitados por aplicación estaban cerca de llegar.
Galindo señaló que tomó su transporte y que Diana le informó que su taxi estaba a pocos minutos. Antes de separarse, Diana envió por WhatsApp una fotografía de la placa del vehículo que la recogería, imagen que, según dijo su amiga, fue eliminada posteriormente sin explicación.
Al día siguiente, Galindo notó que la fotografía y algunos audios ya no aparecían en la conversación. A partir de ese momento no volvió a tener comunicación con Diana.
La familia verificó hospitales, estaciones de Policía y Medicina Legal, sin hallazgos que aportaran claridad sobre su paradero.
Las denuncias fueron radicadas ante la Fiscalía, la línea 123 y el Gaula, que activó protocólos de búsqueda. La descripción entregada por sus allegados indica que Diana vestía una blusa negra y una chaqueta de lentejuelas.
Esa noche, según sus conocidos, le tomaron una fotografía que hoy es usada en los afiches de búsqueda difundidos en redes sociales.
Hallazgos digitales y posibles manipulaciones
La familia accedió al computador personal de Diana para rastrear información que permitiera ampliar el contexto de su desaparición.
Desde el acceso a WhatsApp Web observaron que el mensaje con la placa del taxi había sido eliminado para todos los destinatarios, lo que abre la posibilidad de intervención por parte de un tercero con acceso al dispositivo o a la cuenta.
En el correo electrónico encontraron notificaciones de movimientos financieros en su cuenta de Davivienda. Según Stefanía Acosta Ospina, sobrina de la desaparecida, se identificaron retiros cuya fecha coincide con las horas posteriores a la última comunicación.
Esa información fue trasladada a las autoridades para el análisis de transacciones y cámaras de seguridad de los puntos donde se habrían hecho los movimientos.
Extorsiones en medio de la búsqueda
Mientras avanzaba la verificación institucional, la familia comenzó a recibir llamadas de personas que aseguraban tener retenida a Diana.
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Los interlocutores exigieron entre cinco y diez millones de pesos a cambio de facilitar su liberación. Ante la presión, la familia reunió y entregó 2,5 millones de pesos, pero nunca recibió pruebas de vida ni indicios que confirmaran la veracidad de los mensajes.
El Gaula asumió el manejo de esas comunicaciones y pidió no responder futuras exigencias económicas.
La familia confirmó que Diana no llegó a su residencia. Su madre ingresó al apartamento horas después de la desaparición y encontró el lugar en las mismas condiciones en que ella lo dejó.
Las luces estaban encendidas, como era habitual para evitar que sus mascotas permanecieran a oscuras, lo que indica que no alcanzó a entrar después de salir de la discoteca.
La investigación continúa con revisión de cámaras de seguridad en Chapinero y Engativá, rastreo del trayecto del taxi, análisis de comunicaciones y verificación de movimientos bancarios.
Las autoridades insisten en que cualquier información relacionada con la mujer puede ser reportada a los números entregados por sus familiares: 314 461 9764, 311 498 3256, 318 323 5188 y 317 700 3623.
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