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FMI advierte que situación fiscal de Colombia “no es sostenible” y evalúa apoyo financiero

El organismo multilateral ofrece ayuda por aumento de deuda pública. Déficit primario del país alcanza el 3,5% del PIB y que la deuda pública ronda el 60%.

Fondo Monetario Intercional
Por Agencia Periodismo Investigativo | Vie, 16/10/2026 - 09:43 Créditos: https://panampost.com/

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió este viernes que la situación fiscal de Colombia no es sostenible debido al elevado déficit de las finanzas públicas y al crecimiento de la deuda del Estado.

El organismo confirmó que mantiene conversaciones con el Gobierno colombiano para estudiar diferentes mecanismos de apoyo, incluida la posibilidad de otorgar financiación destinada a respaldar un proceso de estabilización económica.

La advertencia fue formulada por Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, durante una conferencia de prensa realizada en el marco de las reuniones anuales del organismo en Bangkok, Tailandia.

El funcionario señaló que Colombia enfrenta un desequilibrio presupuestario que requiere medidas para reducir el endeudamiento y recuperar la estabilidad de las cuentas públicas.

“El déficit primario de Colombia es muy grande. Representa el 3,5% del PIB. La deuda alcanza el 60% del PIB y sigue aumentando. Esta situación no es sostenible ni viable”, declaró Chalk, según informó la agencia internacional AFP.

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El representante del organismo multilateral insistió en que las autoridades colombianas necesitan desarrollar una estrategia que permita disminuir progresivamente el peso de la deuda sobre la economía nacional y corregir el desequilibrio entre los ingresos y los gastos del Gobierno.

“Creemos que el país debe realizar un esfuerzo concertado para reducir su deuda”, manifestó el funcionario. El FMI confirmó que ya comenzaron los contactos con las autoridades económicas colombianas y anunció que una misión técnica viajará a Bogotá a principios de noviembre para continuar las conversaciones y examinar las alternativas disponibles.

El encuentro permitirá revisar la situación presupuestaria, las necesidades de financiación y las estrategias que plantea el Ejecutivo para enfrentar el deterioro fiscal.

“Seguimos reflexionando sobre las modalidades de nuestro apoyo: asesoramiento en materia de política económica, asistencia técnica o, potencialmente, financiación del FMI”, explicó Chalk.

La declaración confirma que el organismo contempla la posibilidad de facilitar recursos financieros a Colombia, aunque todavía no existe un acuerdo definitivo sobre el monto, las condiciones, los plazos o el instrumento que podría utilizarse.

El funcionario también reconoció la disposición del Gobierno colombiano para enfrentar los problemas fiscales identificados.

“Para nosotros está bastante claro que el gobierno está muy comprometido con abordar la situación fiscal de la economía”, sostuvo.

Las declaraciones se producen mientras el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella adelanta acercamientos con el FMI para obtener acompañamiento técnico y explorar mecanismos que permitan mejorar las condiciones de financiación del Estado.

El Ministerio de Hacienda confirmó el pasado 14 de octubre que una delegación del organismo multilateral visitará Colombia durante noviembre, aunque la fecha definitiva todavía está pendiente.

Según la información divulgada por la Presidencia de la República, las conversaciones forman parte de una etapa exploratoria que incluye la revisión de las condiciones macroeconómicas nacionales y el estudio de instrumentos financieros que podrían contribuir a fortalecer la estabilidad fiscal.

El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, destacó la importancia del acercamiento con la institución internacional y aseguró que su participación puede contribuir a recuperar la confianza en la economía colombiana.

“El decidido acompañamiento que el FMI está dando a Colombia es altamente valorado por el Gobierno nacional, en la medida que contribuye a anclar la confianza en el país”, manifestó Gómez, de acuerdo con el comunicado oficial.

El acercamiento comenzó a tomar forma durante septiembre, cuando Nigel Clarke, subdirector gerente del FMI, visitó Bogotá y sostuvo reuniones con representantes del Gobierno y las autoridades económicas.

Posteriormente, una delegación del Ministerio de Hacienda viajó a Washington para continuar las conversaciones con funcionarios del organismo.

En esos encuentros participaron el viceministro Técnico de Hacienda, Juan Sebastián Betancur; el director general de Política Macroeconómica, Sammy Libos, y el director general de Crédito Público y Tesoro Nacional, César Arias.

De acuerdo con la Presidencia, durante la visita se discutió la estrategia gubernamental para estabilizar las finanzas públicas y se examinaron posibles alternativas de apoyo internacional.

Uno de los asuntos centrales de las conversaciones es la evolución del déficit primario, indicador que mide la diferencia entre los ingresos y los gastos del Gobierno sin incluir el pago de intereses de la deuda.

Cuando este indicador es negativo, significa que los ingresos públicos no alcanzan para cubrir los gastos distintos de los intereses. En consecuencia, el Estado necesita recurrir a financiación adicional, utilizar recursos disponibles o introducir ajustes en sus cuentas.

En el caso colombiano, el déficit primario equivalente al 3,5% del PIB señalado por el FMI refleja la magnitud del desequilibrio que enfrenta el Gobierno.
El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) ya había advertido sobre este problema en sus evaluaciones de las finanzas públicas nacionales.

En su informe sobre el cierre fiscal de 2025, el organismo técnico estableció que el déficit primario alcanzó el 3,5% del PIB, una cifra superior al 2,4% previsto inicialmente por el Gobierno.

El CARF también identificó que el déficit fiscal total de 2025 llegó al 6,4% del PIB, mientras que la deuda neta del Gobierno Nacional Central se situó en el 58,5% del producto interno bruto.

La diferencia entre el déficit primario y el déficit total radica en que este último incorpora los intereses que el Estado debe pagar por sus obligaciones financieras.

Por esa razón, el déficit total constituye una medida más amplia de las necesidades de financiación del Gobierno.

El comité técnico advirtió que el deterioro de las cuentas públicas no corresponde únicamente a un problema temporal. En su evaluación identificó desequilibrios persistentes que requieren medidas estructurales para estabilizar la deuda.

Según sus cálculos, el déficit primario promedio entre 2020 y 2025 fue equivalente al 2,6% del PIB, mientras que entre 2000 y 2019 había sido del 0,5%.

El informe también señaló que estabilizar la deuda en los niveles observados exigiría una mejora fiscal cercana a 4,5 puntos porcentuales del PIB frente al resultado registrado en 2025, bajo los supuestos utilizados por el organismo.

Para 2026, el CARF proyectó un déficit primario del 3,7% del PIB, superior al 2,1% contemplado en las estimaciones gubernamentales examinadas en su informe de marzo.

Estas diferencias entre las proyecciones oficiales y las del organismo independiente forman parte de las dificultades que enfrenta el país para establecer una trayectoria de reducción del endeudamiento.

Otro elemento de la situación fiscal es la suspensión temporal de la regla fiscal mediante la activación de su cláusula de escape en 2025, con aplicación durante tres años.

Esta decisión permitió modificar transitoriamente las metas fiscales previstas, pero también generó advertencias del CARF sobre la necesidad de adoptar medidas que garanticen el retorno a una trayectoria sostenible.

El comité había emitido un concepto técnico desfavorable frente a la activación de esa cláusula, debido a los riesgos identificados para la estabilidad de las finanzas públicas.

La situación fiscal también había sido examinada por el FMI durante la consulta correspondiente al artículo IV de su Convenio Constitutivo, concluida en septiembre de 2025.

En aquella evaluación, el organismo señaló que las políticas fiscales colombianas habían sufrido un deterioro frente a las revisiones anteriores.

Ese diagnóstico tuvo consecuencias sobre el acceso del país a la Línea de Crédito Flexible, instrumento financiero que Colombia había mantenido durante varios años como respaldo frente a eventuales dificultades económicas externas.

El Banco de la República explicó que, en abril de 2025, el acceso a los recursos de esa línea quedó suspendido debido a que no se había completado la revisión de mitad de período requerida por el programa.

Posteriormente, la evaluación del FMI concluyó que los fundamentos y las políticas económicas del país ya no cumplían con la calificación de fortaleza exigida para restablecer el acceso al instrumento.

Ante esa situación, el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República solicitaron la cancelación del acuerdo el 1 de octubre de 2025.

La decisión puso fin a un mecanismo de respaldo internacional que había acompañado a Colombia desde 2009.
Sin embargo, el Banco de la República aclaró entonces que las reservas internacionales del país se mantenían en niveles adecuados y que los marcos de política monetaria y financiera conservaban condiciones de solidez.

Las nuevas conversaciones con el FMI se desarrollan, por tanto, después de la cancelación de aquella línea y en medio de la búsqueda de instrumentos alternativos para respaldar las necesidades financieras del Estado.

Entre las opciones examinadas públicamente se encuentra la posibilidad de acceder a mecanismos precautorios de liquidez, aunque las autoridades todavía no han anunciado cuál sería el instrumento finalmente solicitado.

Cualquier eventual acuerdo de financiación tendría que someterse a los procedimientos y requisitos establecidos por el Fondo Monetario Internacional.

La apertura de conversaciones técnicas no significa que exista un préstamo aprobado ni que Colombia haya recibido nuevos desembolsos del organismo.

La misión prevista para noviembre deberá continuar la evaluación de las condiciones económicas, las políticas fiscales y las alternativas que podrían resultar aplicables al país.

El FMI también expresó preocupación por las perspectivas de crecimiento de la economía colombiana.

En sus proyecciones actualizadas, presentadas durante las reuniones internacionales de octubre, el organismo estima que el producto interno bruto de Colombia crecerá un 2,25 % durante 2026 y un 2,3 % en 2027.

Estas previsiones indican que la actividad económica continuará expandiéndose, aunque a un ritmo que el organismo considera inferior a las posibilidades productivas del país.

“El potencial del país es muy superior a eso. Debería registrar un crecimiento mucho más rápido”, señaló Nigel Chalk durante su intervención.

El crecimiento económico constituye uno de los elementos que serán examinados en las conversaciones entre el Gobierno y el FMI, debido a su relación con los ingresos tributarios, la capacidad de financiación del Estado y la evolución de la deuda pública.

Un mayor nivel de actividad económica puede contribuir a incrementar el recaudo tributario y modificar la relación entre la deuda y el producto interno bruto. Sin embargo, la reducción del déficit también depende de las decisiones sobre ingresos, gastos y obligaciones financieras.

El Gobierno colombiano deberá presentar al organismo internacional las medidas que contempla para corregir los desequilibrios presupuestarios, así como sus estimaciones sobre el comportamiento de la economía durante los próximos años.

Entre los asuntos que forman parte del seguimiento fiscal se encuentran el recaudo tributario, el gasto de funcionamiento, las obligaciones por intereses, las necesidades de endeudamiento y la programación de los vencimientos de deuda.

La evolución de estas variables también incide en las condiciones bajo las cuales Colombia puede obtener recursos en los mercados financieros nacionales e internacionales.

El Ministerio de Hacienda ha venido desarrollando operaciones de manejo de deuda orientadas a modificar el calendario de vencimientos y administrar las obligaciones financieras del Estado.

Estas operaciones pueden incluir intercambios de títulos, recompras y modificaciones de los plazos de pago. No obstante, su efecto sobre la sostenibilidad fiscal depende de las condiciones financieras de cada transacción y de la evolución de las cuentas públicas.

El CARF había advertido que algunas operaciones de deuda realizadas durante 2025 tuvieron efectos contables transitorios sobre el déficit reportado y que sus consecuencias financieras debían evaluarse considerando las necesidades de financiación de los años siguientes.

La discusión sobre el eventual respaldo del FMI también coincide con las necesidades de financiación externa previstas por las autoridades económicas para 2027.

De acuerdo con la información examinada en los acercamientos recientes, el Gobierno busca alternativas que permitan atender parte de sus obligaciones financieras mediante instrumentos multilaterales, cuyas condiciones pueden diferir de las ofrecidas por los mercados internacionales de capitales.

Sin embargo, todavía no se ha establecido públicamente cuánto dinero podría solicitar Colombia ni qué proporción de sus necesidades financieras sería cubierta mediante un eventual acuerdo.

La definición dependerá de las conversaciones técnicas, la evaluación del organismo y las decisiones que adopten las autoridades colombianas.

El Fondo Monetario Internacional dispone de distintos instrumentos de financiación para sus países miembros, con condiciones de acceso, plazos y requisitos que varían según la situación económica y el mecanismo utilizado.

Algunos instrumentos tienen carácter precautorio y permiten disponer de recursos ante determinadas circunstancias. Otros están vinculados a programas económicos que incluyen compromisos de política fiscal y revisiones periódicas.

Hasta el momento, el FMI no ha confirmado cuál de estas alternativas podría aplicarse a Colombia.
La misión que llegará a Bogotá en noviembre será una nueva etapa del proceso de acercamiento entre el organismo y el Gobierno.

Durante esa visita se espera que los equipos técnicos continúen examinando las estrategias de estabilización fiscal, las necesidades de financiación y las posibles modalidades de acompañamiento.

El organismo tampoco ha establecido una fecha para anunciar una eventual decisión sobre financiación.

La advertencia conocida este 16 de octubre constituye el pronunciamiento más reciente del FMI sobre la trayectoria de las finanzas públicas colombianas y confirma que el déficit y el crecimiento de la deuda ocupan un lugar central en las conversaciones con las autoridades económicas.

Mientras avanzan esos contactos, Colombia mantiene el desafío de reducir sus desequilibrios fiscales y establecer una trayectoria de endeudamiento compatible con su capacidad de pago.

El resultado de las reuniones previstas para noviembre permitirá conocer si el acompañamiento del organismo se limitará a asesoramiento económico y asistencia técnica o si avanzará hacia la negociación de un programa de financiación internacional.

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