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Los líderes que necesita Millonarios
Tras un semestre para el olvido, estos son los cambios que requiere el equipo.
Escrito por: Enrique Londoño Zapata
Millonarios necesita nuevos líderes en la cancha. El ciclo se cerró para los últimos referentes de un tiempo que dejó buenas campañas. Mientras el equipo no cuente con un arquero confiable no volverá a ser campeón. El último fue Álvaro Montero, artífice del título de 2023, quien va al mundial 2026 y se quedó definitivamente en Vélez. Los recursos de su venta deberían garantizar un guardameta histórico. Basta recordar al exitoso técnico colombiano Gabriel Ochoa Uribe para dimensionar la importancia de esta búsqueda. “Un buen equipo empieza por un buen arquero”.
La defensa también perdió la confianza. Andrés Llinas, de 29 años, fue crucial en la consecución de la estrella 16, pero tuvo una lesión delicada y no ha vuelto a ser el imprescindible de la saga. Se fue el costarricense Juan Pablo Vargas al fútbol mexicano y la fuerza de las circunstancias provocó los relevos. Jorge Arias, de 34 años, que entraba en la titular como lateral por izquierda, se volvió el central titular. Su recorrido profesional en Medellín, Junior, Olimpia y Cali le dio condiciones y se ganó el respeto de la afición, pero afronta las responsabilidades colectivas.
El otro central de experiencia, Sergio Mosquera, de 32 años, y 13 años de trayectoria en Envigado, Tolima, Nacional y Millonarios, tuvo lesiones que lo marginaron de la titular en momentos determinantes, y también entró en la zozobra colectiva en la que se convirtió la defensa albiazul en los últimos tiempos. Con Mosquera alternaron Alex Moreno Paz, de 24 años, y el uruguayo Édgar Elizalde, de 26 años, que no fueron reemplazos suficientes para los anteriores. Salta a la vista que hace falta un central de peso que sea capaz de liderar.
El tema de los laterales es evidente. Por izquierda el equipo bogotano encontró en Sebastián Valencia, de 30 años, un valor importante. Con mucho aún por aprender en estricta defensa, pero con talento al ataque y condiciones para probar en media distancia. Con razones la afición lo reconoce como intransferible. Además, volvió manifiesto el declive del habitual dueño del puesto hasta este campeonato, Danovis Banguero, de 37 años, quien después de una respetable trayectoria en Cúcuta, Unión, Tolima, Huila, Nacional, Águilas y Millonarios, cede también su espacio.
Al otro costado el problema es manifiesto. En este campeonato alternaron Carlos Sarabia de 21 años, Sebastián del Castillo de 22, y Samuel Martín de 20. Es difícil evaluar a su edad hasta dónde pueden llegar, pero en los últimos tiempos de Millonarios su rendimiento no ha sido el más óptimo. Del Castillo mostró fortaleza y condiciones para moverse en otras posiciones, pero no propiamente como lateral. Salta a la vista que en esa tarea hay un faltante notorio. El plantel necesita tener un costado derecho más productivo tanto en defensa como en ataque.
En la contención medular hay tantas certezas como incógnitas. La presencia del chileno Rodrigo Ureña, de 33 años, le dio al equipo experiencia y solidez en la doble tarea de rescatar balones y crear circuitos de juego, pero quedó la sensación de que no tiene aún socios inamovibles. Mateo García, de 28 años, ha mostrado condiciones, pero no termina de convencer. En más de un partido no completó los noventa minutos. A veces es desmemoria táctica, en ocasiones vocación ofensiva con obvias exposiciones, pero la sensación de la afición no es completa.
El caso de Steven Vega es de pensar. Pasó de ser una promesa de las selecciones juveniles al “jefecito” del azul, pero fue perdiendo liderazgo y también continuidad. El primero que lo puso en el banco fue David González, después volvió con Hernán Torres, y el argentino Fabián Bustos también lo tiene de habitual emergente y cambio casi fijo cuando los equipos se le vienen encima. Tiene 28 años y conoce la posición. Ahí también está disponible Dewar Victoria, de 25 años, pero tampoco líder. La duda es si Vega volverá a ser el mediocampista confiable.
Y si llueve en la zona medular defensiva, en la fase creativa el déficit es notable. Poco a poco el equipo se quedó sin opciones y la responsabilidad prácticamente quedó en manos de David Macalister Silva con 39 años y Darwin Quintero con 38. Con la mala suerte del equipo azul que Quintero tuvo problemas de salud y salió de las convocatorias. Hoy el gran capitán y referente creativo, Macalister Silva, por obvias razones y después de veinte años de competencia, once de ellos con la divisa de Millonarios, empieza a ver el final de la película.
Únicamente él tiene la decisión de saber el momento adecuado de terminar su ciclo y seguramente lo esperan bancos técnicos para ratificar su experiencia, pero las urgencias de Millonarios hoy son extremas. Termine o no su carrera en el equipo bogotano o en otro club, lo evidente es que el plantel albiazul requiere líderes de noventa minutos en el complejo destino de asumir el liderazgo creativo del equipo. Hay jóvenes en las juveniles que serán probados, pero ante la incertidumbre complementaria de Quintero, no hay quien ponga las condiciones.
En cuanto a los delanteros, por fortuna apareció el tucumano Rodrigo Contreras, que, a sus 30 años, mostró su faceta goleadora. Tiene un semestre más de contrato y la opción de compra, decisión gerencial de enormes implicaciones. Con otros elementos que hacen más complejo el panorama. La presencia de Falcao en el equipo es cada vez de mayor incertidumbre. Nadie duda de sus condiciones, pero sus continuas lesiones también representan una dificultad. A sus 40 años, es otro baluarte del fútbol colombiano con el derecho a retirarse cuando y donde quiera.
Por ahí aparece con algunos destellos Julián Angulo de 24 años, sin afianzarse en el primer equipo, entre otros aspectos por la confianza que el club sigue teniendo en Leonardo Castro, con un antes y un después de su lesión en marzo de 2025 que lo alejó de las canchas. Antes de este insuceso era figura habitual del equipo, pero desde que regresó perdió el liderazgo y la eficacia. A sus 34 años, su presente es deuda con la afición y con el fútbol. En las batallas perdidas de los últimos tiempos, un reclamo permanente es a este goleador caucano que opacó su luz.
No es fácil rearmar un equipo cuando toca fondo, pero todo hace pensar que, junto a Rodrigo Contreras, también hay que encontrar un goleador que devuelva la alegría a las tribunas. Los equipos, como cualquier empresa, tienen vínculos contractuales que hay que respetar. Incluso jugadores como el argentino Santiago Giordana y el volante Juan Carlos Pereira pertenecen a la nómina y también podrían ser tenidos en cuenta para el segundo semestre. Los hinchas piden cambios a gritos, “que no quede ni un solo”, pero en la práctica se sabe que así no funciona.
Sin duda habrá cambios y se verán caras distintas, como sucede en cada temporada, se gane o se pierda, pero lo que más requiere con urgencia Millonarios son líderes en la cancha en zonas donde no se puede improvisar o hace falta sangre nueva. La modificación más importante está en el arco. La confianza empieza por garantizar que al equipo le puedan hacer goles, a todos se los hacen, pero hay que salvar muchos y esa es la prevalencia. Después de un buen arquero, jugadores que sean capaces de echarse el equipo al hombro para garantizar la victoria.
En cuanto a los dirigentes, ellos conocen bien sus yerros y de qué manera desperdician el tesoro de la afición de Millonarios. Un equipo que a pesar de los fracasos deportivos llena fácil el estadio El Campín y suele llevar hinchas en todos los coliseos de Colombia. Pero que se sigue manejando sin la visión de grandeza de otros tiempos y buscando refuerzos a precio de ganga. Por fortuna, a este tiempo de reveses se atraviesa el mundial 2026, buena oportunidad para que toda la familia azul constate dónde están las claves de la renovación del fútbol.
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