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Viernes Santo: Qué es el Sermón de las Siete Palabras: origen, significado y por qué se pronuncia este día
La historia de una tradición de la religión católica.
Cada Viernes Santo, en medio del recogimiento que caracteriza esta jornada, miles de fieles en distintas partes del mundo participan en una de las prácticas más representativas de la liturgia cristiana: el Sermón de las Siete Palabras.
Esta tradición, profundamente arraigada en la Iglesia católica, constituye un ejercicio de reflexión sobre las últimas frases pronunciadas por Jesucristo antes de morir en la cruz, según los relatos de los Evangelios.
El Viernes Santo conmemora la pasión y muerte de Jesús de Nazaret, evento central del cristianismo que simboliza el sacrificio redentor. En este contexto, el sermón se convierte en un momento de meditación que acompaña la liturgia de la Pasión del Señor, celebrada sin eucaristía y marcada por el silencio, el duelo y la contemplación.
El Sermón de las Siete Palabras consiste en la predicación o reflexión sobre las siete últimas expresiones que, según los Evangelios, Jesús pronunció durante su crucifixión. Estas frases, recogidas en distintos textos bíblicos, son consideradas síntesis de su mensaje espiritual y humano.
Durante la celebración, un predicador —generalmente un sacerdote o teólogo— analiza cada una de estas palabras, vinculándolas con enseñanzas sobre el perdón, la misericordia, el sufrimiento, la fe y la entrega.
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Aunque las palabras de Jesús han sido objeto de reflexión desde los primeros siglos del cristianismo, el formato actual del sermón tiene un origen más reciente.
Diversas fuentes coinciden en que la tradición del Sermón de las Siete Palabras se consolidó en el siglo XVII, impulsada por el sacerdote jesuita Francisco del Castillo en Lima, Perú.
En 1660, el religioso organizó una predicación de aproximadamente tres horas durante el Viernes Santo, en la que meditó cada una de las frases de Cristo, estableciendo así una práctica que luego se expandió por América y Europa.
Más allá de su valor litúrgico, el Sermón de las Siete Palabras posee una fuerte carga simbólica. Cada frase pronunciada por Jesús en la cruz es interpretada como una enseñanza fundamental para la vida cristiana:
El perdón hacia los enemigos
La promesa de salvación
La compasión y el cuidado
El abandono y el sufrimiento humano
La sed espiritual
La culminación de la misión
La entrega final a Dios
En conjunto, estas palabras representan una síntesis del mensaje cristiano: amor, sacrificio y redención.
El Sermón de las Siete Palabras adquiere especial relevancia dentro del Viernes Santo, considerado el día más solemne del calendario cristiano.
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Su simbolismo se articula en tres dimensiones principales:
1. Memoria del sacrificio
El sermón recuerda el momento culminante de la crucifixión, reforzando la idea del sacrificio de Cristo por la humanidad.
2. Espacio de reflexión
La estructura pausada de las meditaciones invita al silencio y a la introspección, en coherencia con el carácter penitencial de la jornada.
3. Transmisión de valores
Las palabras de Jesús son interpretadas como principios éticos universales, que trascienden el ámbito religioso y se proyectan hacia la vida social.
En muchas ciudades, especialmente en España y América Latina, el sermón se realiza en espacios públicos o templos emblemáticos, acompañado de representaciones visuales, procesiones o actos culturales que refuerzan su carácter comunitario.
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