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Primera mujer arzobispa de Canterbury: un hecho histórico en la Iglesia anglicana tras 1.400 años

Quién es Sarah Mullally, la primera líder de la Iglesia anglicana en Canterbury.

Sarah Mullally
Por Agencia Periodismo Investigativo | Jue, 26/03/2026 - 08:52 Créditos: Captura pantalla de video / Sarah Mullally, primera arzobispa de Canterbury

La Iglesia de Inglaterra vivió el 25 de marzo de 2026 uno de los hitos más significativos de su historia: la entronización oficial de Dame Sarah Mullally como arzobispa de Canterbury, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este cargo desde la fundación del arzobispado en el año 597.

La ceremonia se llevó a cabo en la catedral de Canterbury, sede histórica del primado anglicano, y marcó el inicio formal de su ministerio como líder espiritual de la Iglesia de Inglaterra y cabeza simbólica de la Comunión Anglicana mundial.

El acto litúrgico, conocido como entronización o instalación, incluyó rituales que datan de siglos atrás, como el ingreso solemne a la catedral y la toma de posesión de la cátedra de San Agustín, símbolo de autoridad episcopal.

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Asistieron cerca de 2.000 personas, entre ellas miembros de la familia real británica, líderes políticos, representantes religiosos internacionales y delegados de distintas confesiones.

La ceremonia también reflejó la diversidad contemporánea de la Comunión Anglicana, con lecturas y expresiones litúrgicas en varios idiomas y participación activa de mujeres en distintos roles, lo que fue interpretado como una señal del cambio institucional que representa su nombramiento.

Mullally, de 64 años, es la 106ª arzobispa de Canterbury y sucede a Justin Welby, quien renunció en medio de cuestionamientos por el manejo de casos de abuso dentro de la Iglesia.

Su designación representa un punto de inflexión en la evolución de la Iglesia anglicana respecto al papel de la mujer. La institución comenzó a ordenar sacerdotisas en 1994 y permitió obispas a partir de 2015, lo que evidencia un proceso gradual de apertura que culmina con este nombramiento.

Antes de su carrera eclesiástica, Mullally fue enfermera especializada en oncología y llegó a ser jefa nacional de enfermería del sistema de salud británico (NHS), lo que marcó su enfoque pastoral centrado en el cuidado y la atención a los vulnerables.

Ordenada sacerdotisa en 2002, ascendió rápidamente dentro de la jerarquía eclesiástica, desempeñándose como obispa de Londres desde 2018, una de las diócesis más influyentes del país.

La llegada de Sarah Mullally al arzobispado de Canterbury se produce en un momento especialmente complejo para la Iglesia anglicana, atravesada por múltiples tensiones estructurales.

La institución enfrenta cuestionamientos derivados de escándalos de abuso sexual que han incrementado las exigencias de transparencia, al tiempo que persisten debates internos sobre el papel de las mujeres en la jerarquía eclesiástica y la inclusión de personas LGBTQ+. A esto se suma una sostenida disminución en la asistencia a los oficios religiosos.

En su primer sermón, Mullally reconoció el sufrimiento de las víctimas de abusos y afirmó su compromiso de promover reformas fundamentadas en la “verdad, la justicia y la acción”.

Sin embargo, su designación no ha estado exenta de controversia. Sectores conservadores, particularmente en algunas iglesias anglicanas del sur global, han expresado reservas frente a su liderazgo, lo que pone de manifiesto las fracturas doctrinales que atraviesan actualmente a la comunión anglicana.

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