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Lucho Herrera, de ídolo del ciclismo a señalado en investigación por desaparición de cuatro personas
Contradicciones y testimonios en desaparición múltiple.
Han transcurrido más de cuarenta años desde que Luis Alberto Herrera Herrera, conocido como “Lucho” Herrera, alcanzó el reconocimiento internacional al consagrarse como el primer ciclista colombiano en ganar la Vuelta a España y protagonizar gestas en el Tour de Francia.
Esas victorias marcaron un hito en la historia del deporte nacional y lo convirtieron en símbolo del ciclismo colombiano durante la segunda mitad de los años ochenta. Sin embargo, en 2026 su nombre vuelve a ser noticia por motivos ajenos a las competencias deportivas.
Una investigación penal por la desaparición de cuatro personas ocurrida en 2012 en la vereda Piamonte, jurisdicción de Fusagasugá, ha involucrado al exciclista como posible determinador de los hechos, según testimonios recogidos por la Fiscalía en el marco de un proceso por crímenes asociados a estructuras paramilitares.
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La acusación más relevante contra Herrera fue presentada por Luis Fernando Gómez, conocido como alias “Ojitos”, desmovilizado de las Autodefensas del Casanare, quien manifestó haber recibido de manos del exciclista dos sobres durante una reunión en 2017.
Uno de los sobres habría contenido $40 millones y el otro, fotografías de Víctor Manuel Rodríguez, José del Carmen Rodríguez, Gonzalo Guerrero y Duviseldo Torres, personas residentes en la misma zona rural donde Herrera posee terrenos.
De acuerdo con lo narrado por Gómez, Herrera habría entregado los elementos con la intención de solicitar la ejecución de las víctimas, a quienes identificó como posibles milicianos.
Según ese mismo testimonio, los hermanos Herrera —Luis y Reinel Herrera— se habrían reunido con Héctor Germán Buitrago, alias Martín Llanos, excomandante de una estructura paramilitar del oriente del país, con el propósito de coordinar el operativo.
Detalles
El relato indica que el 23 de octubre de 2012, hombres armados, portando brazaletes del entonces Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), ingresaron a las viviendas de las cuatro personas y se las llevaron sin presentar órdenes judiciales ni explicación alguna. Desde entonces, no se ha tenido rastro de ellas.
El caso permaneció archivado durante varios años. La declaración de alias Ojitos fue registrada por la Fiscalía en 2017, pero solo comenzó a adquirir notoriedad en 2025, cuando el declarante firmó una sentencia anticipada en otro proceso judicial, en el cual ofreció ampliar su colaboración a cambio de beneficios judiciales.
No obstante, las versiones entregadas por Gómez han sido contradictorias. En una diligencia afirmó que sí recibió los sobres de Herrera, pero en otra negó haber recibido dinero y rechazó haber actuado bajo órdenes suyas.
En sus propias palabras: “Sería yo mentiroso decir eso”, refiriéndose a la supuesta orden directa de desaparición.
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Esta inconsistencia ha debilitado el peso de su testimonio dentro del proceso. A las dudas sobre la versión de Gómez se sumó la declaración de Héctor Díaz, alias “Camargo”, otro desmovilizado señalado en la investigación.
Díaz negó haber tenido reuniones con Herrera y rechazó la afirmación de que la orden para llevarse a los cuatro hombres hubiera partido del exciclista.
Según su testimonio, otra persona fue la responsable de coordinar el operativo. Estas divergencias en los relatos han dificultado el avance de la investigación penal y han impedido establecer con claridad la verdad procesal.
Pese a los señalamientos, no existen hasta ahora pruebas documentales que acrediten la reunión entre Herrera y los paramilitares en el contexto señalado por los testigos.
Postura de Lucho
Herrera ha negado reiteradamente haber participado en acciones criminales y ha asegurado que su relación con Martín Llanos se limitó a una conversación sostenida años atrás, sin implicaciones delictivas.
No obstante, la admisión de ese encuentro ha generado nuevas preguntas sobre el alcance de sus vínculos con estructuras armadas ilegales, así como sobre los móviles de la desaparición de las personas mencionadas en el expediente.
El proceso penal continúa en etapa preliminar y aún no se ha formulado imputación formal en su contra. La Fiscalía ha señalado que se encuentra en verificación de los testimonios y cotejo de versiones con otras fuentes.
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) no tiene competencia sobre este caso, dado que no se enmarca en los criterios de conexidad con el conflicto armado reconocidos por esa jurisdicción.
Las familias de las víctimas, entre ellas los hermanos Rodríguez, siguen reclamando explicaciones por lo ocurrido.
Durante más de una década han solicitado a las autoridades que activen mecanismos de búsqueda y realicen exhumaciones en predios donde podrían haber sido ocultados los cuerpos. Hasta la fecha, no ha sido posible encontrar restos ni identificar lugares de inhumación clandestina relacionados con el caso.
En Fusagasugá, el ambiente entre la comunidad es de expectativa y tensión. Mientras una parte de la población insiste en la presunción de inocencia y defiende el legado deportivo de Herrera, otros habitantes, especialmente familiares de los desaparecidos, insisten en que los hechos deben esclarecerse sin contemplaciones.
Varios de ellos han participado en audiencias públicas y han presentado derechos de petición ante la Fiscalía y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas.
¿Quién es Luis Herrera?
Luis Alberto Herrera Herrera, más conocido como Lucho Herrera, nació el 4 de mayo de 1961 en Fusagasugá, departamento de Cundinamarca, Colombia. Fue ciclista profesional entre 1985 y 1992, aunque ya desde comienzos de la década de 1980 competía como amateur en carreras nacionales.
Su carrera se inició en pruebas como la Vuelta a Colombia y el Clásico RCN, donde mostró habilidad especialmente en recorridos de montaña, lo que le permitió abrirse paso hacia el ciclismo internacional.
Herrera se destacó por su capacidad para escalar, característica que lo llevó a competir en Europa junto a los principales equipos de la época. En 1984 ganó por primera vez una etapa en el Tour de Francia, convirtiéndose en el primer ciclista colombiano y latinoamericano en lograr un triunfo en esa competencia y en la legendaria subida de Alpe d’Huez, un tramo clave para los escaladores.
El momento más relevante de su trayectoria llegó en 1987, cuando se coronó campeón de la Vuelta a España, una de las tres Grandes Vueltas del ciclismo mundial. Con ese título, Herrera se convirtió en el primer ciclista no europeo y el primer sudamericano en ganar una de estas pruebas por etapas, un logro que marcó un punto de inflexión para el ciclismo colombiano en la escena internacional.
Además de la victoria general en la Vuelta a España, Herrera obtuvo clasificaciones de la montaña en las tres grandes competencias europeas —Tour de Francia, Giro de Italia y Vuelta a España— y numerosas etapas en estas pruebas, lo que reforzó su reputación como uno de los mejores escaladores de su generación.
Los triunfos de Herrera coincidieron con una época en la que el ciclismo colombiano empezaba a ganar visibilidad fuera del país, en gran parte por sus resultados en Europa.
Su impacto transcendió el deporte: consolidó la presencia de ciclistas latinoamericanos en carreras de primer nivel y se convirtió en un referente para generaciones posteriores de corredores colombianos.
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