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Estos son los terremotos más devastadores de la historia de Colombia
Conozca algunos de los movimientos telúricos más fuertes registrados en territorio colombiano y las tragedias que dejaron a su paso.
El terremoto de magnitud 7,4 registrado este lunes 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, hizo recordar otros terremotos que han sacudido el territorio colombiano.
Colombia se encuentra en una de las zonas con mayor actividad sísmica de América Latina, debido a su ubicación sobre la zona de interacción de las placas tectónicas de Nazca, Caribe y Suramericana, lo que explica la frecuente ocurrencia de movimientos telúricos.
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A lo largo de la historia, algunos de ellos han alcanzado magnitudes superiores a 7 y provocados tsunamis, destrucción de poblaciones enteras y miles de damnificados.
Sin embargo, la magnitud no siempre determina la gravedad de una tragedia. Un terremoto de menor intensidad puede causar daños mucho mayores si ocurre cerca de zonas densamente pobladas o en lugares con construcciones vulnerables.
Estos son cinco de los sismos de mayor magnitud registrados en Colombia:
Terremoto de 1906
El 31 de enero de 1906 tuvo su epicentro frente a las costas del Pacífico colombiano y ecuatoriano y que sigue siendo considerado el terremoto de mayor magnitud registrado en Colombia. El movimiento alcanzó 8,8 y generó un tsunami que afectó buena parte del litoral Pacífico.
Municipios como Tumaco, Guapi, Timbiquí, El Charco y La Tola sufrieron inundaciones y graves daños. Por su magnitud, este terremoto también permanece como uno de los más poderosos registrados en la historia mundial.
Tumaco, 1979
El 12 de diciembre de 1979, un terremoto de magnitud 8,1 golpeó las costas de Nariño. El movimiento desencadenó un tsunami cuyas olas ingresaron varios kilómetros tierra adentro y destruyeron viviendas, embarcaciones y vías de comunicación, arrasando con varias poblaciones costeras.
La tragedia dejó centenares de víctimas y miles de damnificados y se convirtió en uno de los desastres naturales más graves registrados en Colombia durante el siglo XX.
Chocó, 2026
El terremoto registrado este 10 de agosto de 2026 alcanzó una magnitud de 7,4, y tuvo como epicentro San José del Palmar, Chocó.
El movimiento se sintió en varias zonas de Colombia e incluso en países vecinos. Los reportes dan cuenta de afectaciones en ciudades como Cali, Pereira, Manizales, Armenia y Quibdó. Además, hay daños en viviendas y otras estructuras, e incluso, edificios caídos.
Por su magnitud, el sismo se encuentra entre los movimientos telúricos más fuertes registrados en el país durante la última década y ha provocado una emergencia nacional que continúa en evaluación.
Murindó, 1992
El 18 de octubre de 1992, un terremoto de magnitud 7,1 sacudió la región del Atrato Medio, entre el Urabá antioqueño y Chocó.
Murindó fue una de las poblaciones más golpeadas. La mayoría de sus construcciones resultaron destruidas y los daños fueron tan graves que posteriormente fue necesario reubicar el municipio.
El terremoto también produjo deslizamientos, fenómenos de licuefacción del suelo y afectaciones en diferentes localidades de Antioquia y Chocó.
Huila, 1967
El 9 de febrero de 1967, un terremoto de magnitud 7,0 afectó al Huila. Aunque no es de los más recordados, el movimiento produjo daños importantes en diferentes regiones del centro y sur del país y permanece entre los terremotos de mayor magnitud registrados en Colombia.
La historia sísmica del país también está marcada por movimientos que, aunque tuvieron una magnitud inferior, provocaron enormes daños.
Uno de ellos ocurrió el 30 de julio de 1962, cuando un terremoto estimado entre 6,5 y 6,9 sacudió el Eje Cafetero y generó graves daños en Antioquia, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca.
Sonsón fue una de las poblaciones más afectadas puesto que cerca de 500 viviendas quedaron destruidas y la antigua Catedral de Nuestra Señora de Chiquinquirá sufrió daños tan severos que tuvo que ser demolida al año siguiente.
La historia demuestra que la magnitud de un terremoto no es el único factor que determina su impacto, ya que la ubicación del epicentro, la profundidad, las características del suelo, la cercanía a zonas pobladas y la calidad de las construcciones pueden convertir un sismo en una tragedia de enormes proporciones.
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