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Colegio–universidad inaugurado por Petro sigue cerrado por falta de servicios públicos
La infraestructura educativa en Norte de Santander, inaugurada en diciembre de 2025, no ha podido entrar en funcionamiento.
Cuatro meses después de haber sido inaugurado por el presidente Gustavo Petro, el colegio–universidad construido en el municipio de El Tarra permanece cerrado debido a la falta de servicios públicos esenciales, como agua potable, alcantarillado y energía eléctrica.
La infraestructura educativa, ubicada en la región del Catatumbo, fue presentada el 3 de diciembre de 2025 como parte de un proyecto estratégico para fortalecer la educación y contribuir a la pacificación de una de las zonas más afectadas por el conflicto armado.
Durante el acto inaugural, el mandatario aseguró que el complejo permitiría integrar educación básica, media y superior en un mismo espacio, beneficiando a 391 estudiantes de colegio y 220 jóvenes matriculados en programas técnicos, tecnológicos y profesionales. Sin embargo, desde entonces las 11 aulas modulares construidas con recursos del Fondo de Financiamiento de Infraestructura Educativa continúan sin ser utilizadas.
La obra, que tuvo una inversión cercana a 8.380 millones de pesos, enfrenta una serie de irregularidades que se remontan a marzo de 2025. En ese momento, la empresa de servicios públicos local aseguró inicialmente que existía disponibilidad de acueducto y alcantarillado para el predio. No obstante, meses después cambió su concepto e informó que el acueducto municipal no cubría el sector donde se desarrollaba el proyecto.
A pesar de esta advertencia, las autoridades locales otorgaron la licencia de construcción en julio de 2025 y las obras continuaron. Posteriormente, la alcaldía inició un proceso para construir la línea de acueducto que abastecería el complejo educativo, pero el contrato ha tenido retrasos y prórrogas que aplazaron su finalización.
Según los cronogramas más recientes, el suministro de agua potable podría estar listo solo hasta el 2 de mayo, tras una ampliación del contrato y la instalación adicional de 600 metros de tubería.
Mientras tanto, la conexión eléctrica también permanece pendiente. Aunque existen redes de energía en el sector, el proceso técnico para enlazar el sistema aún no se ha completado y podría tardar al menos un mes adicional si se cumplen los ajustes solicitados al contratista.
Debido a la falta de servicios públicos, el Instituto Superior de Educación Rural, entidad que recibirá la infraestructura en comodato, no ha podido adquirir el mobiliario ni los equipos necesarios para su funcionamiento, pese a contar con un presupuesto superior a los 2.700 millones de pesos asignado desde enero.
La situación ha generado un cruce de acusaciones entre las entidades involucradas. El FFIE responsabiliza a la alcaldía y a la empresa de servicios públicos por los retrasos, mientras que la administración municipal cuestiona la actuación del contratista por presuntas ausencias en reuniones técnicas.
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Por su parte, veedores ciudadanos han señalado que la responsabilidad principal de garantizar la disponibilidad de servicios públicos recae en la administración municipal, advirtiendo que la demora afecta directamente a los estudiantes que esperan el inicio de clases en el nuevo complejo educativo.
Actualmente, cerca de 200 jóvenes inscritos en programas técnicos continúan recibiendo clases de manera provisional en otra institución educativa del municipio, mientras avanza la construcción de las conexiones necesarias para habilitar el colegio–universidad.
El retraso también genera incertidumbre sobre la construcción de la futura Universidad del Catatumbo, prevista como el eje principal del complejo educativo y considerada una de las apuestas sociales más relevantes del Gobierno Nacional en esta región del país.
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