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Masacre en Norte de Santander: tres hombres asesinados y sus vehículos incinerados

El ataque, atribuido a grupos armados ilegales, se registró en un corredor estratégico utilizado para el tráfico de combustible.

carros incinerados  norte de santander
Por Agencia Periodismo Investigativo | Dom, 25/01/2026 - 10:53 Créditos: Masacre Guamalito - Archivo particular

La violencia en la región del Catatumbo escaló nuevamente este domingo 25 de enero con un triple homicidio registrado en la vía que comunica a Ayacucho (Cesar) con el corregimiento de Guamalito, en el municipio de El Carmen, Norte de Santander. Tres hombres, presuntamente dedicados al transporte de combustible, fueron interceptados y acribillados por hombres fuertemente armados en un sector rural de este corredor estratégico.

Según los reportes preliminares de las autoridades y testimonios de residentes, las víctimas fueron obligadas a detener sus vehículos antes de ser ejecutadas a quemarropa. Tras el asesinato, los atacantes procedieron a incinerar los automotores, dejando una escena de destrucción que fue documentada por viajeros en redes sociales. Entre las víctimas han sido identificados preliminarmente dos hombres conocidos bajo los alias de "Tata" (Nixon Molina) y "Alex", mientras que la identidad de la tercera persona sigue bajo verificación.

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Este hecho representa el segundo ataque sistemático en el mismo punto de la carretera en menos de ocho días. La semana anterior, un grupo de sujetos armados ya había incinerado varios camiones cargados con combustible de contrabando en esta zona, aunque en esa ocasión no se reportaron víctimas fatales. El patrón de violencia sugiere una ofensiva directa contra las economías ilegales que operan en la frontera entre ambos departamentos.

La vía Ayacucho–Guamalito es conocida por ser una ruta crítica para el contrabando de hidrocarburos proveniente de Venezuela y para el movimiento de insumos del narcotráfico. Habitantes de la zona aseguran que la frecuencia de estos ataques evidencia una disputa territorial entre grupos armados al margen de la ley que buscan el control absoluto de las rentas ilícitas en el sur del Cesar y el norte de Norte de Santander.

Aunque las autoridades militares y de policía han reforzado su presencia en la subregión del Catatumbo, la persistencia de estos ataques genera un clima de zozobra entre la población civil. Las juntas de acción comunal de los corregimientos cercanos han expresado su preocupación por la posibilidad de que esta escalada violenta derive en desplazamientos forzados o confinamientos, como ha ocurrido en años anteriores en sectores aledaños.

Inteligencia militar maneja varias hipótesis sobre los responsables del crimen. En la zona operan estructuras del Ejército de Liberación Nacional (ELN), específicamente el frente Camilo Torres Restrepo, y disidencias de las FARC. Las primeras investigaciones apuntan a que el ataque podría ser una represalia por el no pago de extorsiones o un ajuste de cuentas interno entre bandas dedicadas al tráfico de gasolina ilegal.

La quema de vehículos se ha convertido en una táctica recurrente de los grupos ilegales para enviar mensajes de control y terror en las vías nacionales. El coronel Jorge Andrés Bernal, comandante de la Policía de Norte de Santander, confirmó recientemente que se adelantan labores de inteligencia estructural para identificar a los dinamizadores del narcotráfico y contrabando que operan bajo el mando de alias "Tata", vinculado presuntamente a redes del ELN.

Por su parte, el Ejército Nacional ha desplegado unidades de la Segunda División para asegurar el perímetro y permitir las labores de levantamiento de los cuerpos por parte de las unidades forenses. El paso vehicular por la vía Ayacucho-Guamalito fue restringido temporalmente durante la mañana del domingo mientras se realizaban las inspecciones técnicas y se removían los restos humeantes de los camiones incinerados.

La Gobernación de Norte de Santander y las alcaldías locales han hecho un llamado al Gobierno Nacional para que se fortalezcan los esquemas de seguridad en los corredores viales secundarios. Los gremios de transportadores también manifestaron su rechazo, advirtiendo que la falta de garantías mínimas para transitar por estas rutas pone en riesgo la vida de los conductores y el abastecimiento de insumos básicos en las poblaciones rurales.

A pesar de los anuncios de recompensas por información que conduzca a la captura de los responsables de ataques previos, el silencio impera en la zona por temor a represalias. Las autoridades han habilitado las líneas 123 y 147 para recibir denuncias anónimas que permitan esclarecer los móviles de este triple homicidio que hoy enluta nuevamente a la frontera colombiana.

Finalmente, organizaciones de derechos humanos en el Catatumbo advirtieron que este inicio de año 2026 ha sido particularmente sangriento, con un aumento en las cifras de homicidios selectivos y masacres. El caso de Guamalito se suma a una lista de incidentes que ponen a prueba la eficacia de las políticas de paz y seguridad en una de las regiones más complejas y conflictivas de Colombia.

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