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Red de Juliana Guerrero y hermana cobraba $1 millón por una cita, $200 millones por proyecto y 10% del contrato

Detalles de las gestiones de la mujer que salió a la luz pública por su cercanía con el presidente Gustavo Petro quien se pronunció sobre el caso.

Juliana Guerrero y Verónica Guerrero
Por Agencia Periodismo Investigativo | Sáb, 25/07/2026 - 11:28 Créditos: Juliana Guerrero y Verónica Guerrero. Redes sociales Juliana Guerrero.

La revista Semana reveló una investigación sustentada en testimonios, conversaciones de WhatsApp, audios, comprobantes de consignaciones bancarias y otros documentos que, según el medio, evidenciarían el funcionamiento de una presunta red dedicada a gestionar contratos con entidades del Gobierno nacional a cambio de pagos anticipados y porcentajes sobre los recursos adjudicados.

En el centro de la investigación aparecen Juliana Guerrero y su hermana Verónica Guerrero, quienes, de acuerdo con el reportaje, habrían ejercido influencia sobre diferentes dependencias estatales entre 2024 y 2026, pese a no ocupar cargos públicos durante buena parte de ese periodo.

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La publicación sostiene que las evidencias conocidas incluyen registros de conversaciones, movimientos bancarios, audios y declaraciones de varias personas que participaron en las negociaciones y que solicitaron mantener en reserva su identidad.

Según esos testimonios, las hermanas ofrecían acceso a proyectos financiados por el Ministerio de Vivienda, el Ministerio del Interior y otras entidades estatales mediante el pago de anticipos y comisiones.

La investigación afirma que la estructura comenzó a operar durante el segundo semestre de 2024, cuando las hermanas establecieron contacto con empresarios procedentes de Norte de Santander, Valle del Cauca, Cesar y Santander.

Según los denunciantes, las reuniones iniciales tenían un costo previamente establecido y posteriormente se ofrecía la gestión de contratos de infraestructura, acueductos, mejoramiento de vivienda y sistemas de seguridad.

Semana señala que, para esa época, Juliana Guerrero había terminado un contrato por 11 millones de pesos en el Ministerio del Interior y pretendía llegar al Viceministerio de Juventudes mediante la presentación de un título profesional cuya autenticidad posteriormente fue cuestionada y el finalmente no se concretó.

Paralelamente, Verónica Guerrero había finalizado dos contratos en Colombia Compra Eficiente, por cerca de 19 millones de pesos, además de otro contrato por 11 millones en el Ministerio del Interior, según los registros del Sistema Electrónico de Contratación Pública.

Tres personas que aseguraron haber participado en el esquema decidieron entregar su versión.

Según su relato, existía una tarifa fija para cada etapa del proceso. La primera reunión con las hermanas costaba un millón de pesos y posteriormente se exigía un anticipo de 200 millones de pesos, además del 10% del valor de cada contrato que eventualmente fuera adjudicado.

De acuerdo con la investigación, Juliana Guerrero era presentada como la persona encargada de realizar las gestiones ante funcionarios del Gobierno, mientras que Verónica mantenía el contacto permanente con los empresarios para informar sobre el supuesto avance de los procesos.

Los testimonios indican que el dinero inicialmente era recibido por David Trespalacios, un joven de Barranquilla cercano a la familia Guerrero.

Según la revista, en uno de los chats también aparece una conversación relacionada con la búsqueda de un título universitario falso para una de las hermanas, documento que, presuntamente, tendría un costo de 25 millones de pesos.

Los empresarios relataron que recibieron ofertas para acceder a tres grandes proyectos financiados con recursos públicos.

El primero consistía en un programa de instalación de cámaras de seguridad respaldado por el Ministerio del Interior. El segundo correspondía a la construcción de un acueducto en un municipio del departamento del Cesar mediante recursos del Ministerio de Vivienda. 

El tercero estaba relacionado con programas de mejoramiento de vivienda en diferentes municipios del país.

Además, según los denunciantes, también se cobraba un millón de pesos por gestionar reuniones entre alcaldes, empresarios y altos funcionarios del Gobierno Nacional.

Uno de los capítulos más amplios de la investigación corresponde al proyecto de construcción del acueducto en el Cesar. Verónica Guerrero explicó a los empresarios que esa contratación sería posible mediante el entonces viceministro de Agua y Saneamiento Básico, Edward Libreros.

Como respaldo de esas afirmaciones, el medio presentó dos tiquetes aéreos adquiridos para que Verónica viajara el 5 de diciembre de 2024 desde Bogotá hacia Aguachica y regresara esa misma noche desde Bucaramanga.

Días después, el 11 de diciembre, la comunicación continuó mediante WhatsApp. En uno de los mensajes citados textualmente por la revista, Verónica escribió:

"Mi hermana (Juliana) ya está en eso. Ya ella habló con él (Edward Libreros). Quedaron de verse para que ella le comente el compromiso".

Según el reportaje, tras ese intercambio comenzaron a entregarse parcialmente los primeros recursos correspondientes al anticipo pactado.

Uno de los elementos que Semana destaca como prueba es un mensaje enviado el 10 de diciembre de 2024 por David Trespalacios a los empresarios. En esa conversación se lee:
"Ella (Verónica) no quiere plata en sus cuentas, por eso he estado recogiendo y entregándole. Yo le estoy entregando a ella efectivo en Bogotá".

Posteriormente, los empresarios realizaron una consignación por 13 millones de pesos a la cuenta de Trespalacios.

Según la revista, con el paso de las semanas los montos entregados continuaron aumentando.

Sin embargo, la relación entre las hermanas Guerrero y Trespalacios habría presentado diferencias internas.

Los denunciantes señalaron que las mujeres comenzaron a sospechar de un posible manejo irregular de los recursos por parte del intermediario y decidieron recibir directamente el dinero.

Uno de los chats del 28 de diciembre de 2024 muestra cómo un empresario preguntó a Verónica si tenía Nequi. Ella respondió: “Mi hermana, ¿lo paso?"

Después de recibir autorización, compartió el número telefónico de Juliana Guerrero. Horas más tarde, el empresario confirmó la transferencia mediante otro mensaje: “Vero, te pasé 5 (millones de pesos). Eso demora unos 5 minuticos en caer para que tu hermana verifique".

Durante esa misma conversación, el empresario preguntó por el proyecto de mejoramiento de vivienda y Verónica respondió: “Eso es lo que voy a presionar para que salga antes del tiempo estipulado".

También consultó por el avance del acueducto en el Cesar y recibió esta respuesta: “Juliana habló con él y dijo que sí nos sacaba el acueducto, pero que le deje la reunión para enero".

Entre finales de diciembre de 2024 y el 2 de enero de 2025, los empresarios reportaron haber entregado 53 millones de pesos, distribuidos entre efectivo y consignaciones.

Se afirma que existen comprobantes bancarios por diferentes valores, entre ellos 5 millones, 1,8 millones, 3,2 millones, 3,95 millones, 3,05 millones y 10 millones de pesos, además de otros movimientos.

También reproduce una instrucción enviada por Trespalacios para dividir nuevos pagos: “Verónica Guerrero, cuenta de ahorro, 12,5 (millones de pesos) aquí; Juliana Guerrero, 12,5 (millones de pesos) aquí; Wilmer Trespalacios, 10 (millones de pesos)".

Según la investigación, los empresarios enviaron posteriormente los comprobantes de esas transferencias mediante WhatsApp.

Con el paso de las semanas, la ausencia de resultados comenzó a generar preocupación entre quienes habían entregado el dinero.

El 8 de enero de 2025, uno de ellos preguntó: “¿Cuándo crees que empiece a salir eso?"!Verónica respondió: “Según, ya van (a) hacer las adiciones presupuestales".

Después, el empresario consultó:
"¿Y lo del porcentaje es contigo?"
Ella contestó: “Sí, claro".

Los denunciantes interpretaron esa respuesta como una confirmación del cobro del 10% acordado previamente sobre el valor de cada contrato.

En otro intercambio de mensajes, uno de los empresarios manifestó: “Igual tengo entendido que eso es para los de adentro (Gobierno) y para ustedes, entonces para qué amasija plata que no es de él".

Según Semana, Verónica respondió:
"Exacto. Entre más uno les joda a los del min (Ministerio), ellos también joden. Yo le decía: 'Mk, tenemos que enviar'. Me decía: 'Que se esperen', teniendo la plata él (Trespalacios). Eso me molesta, de verdad".

El medio sostiene que esas conversaciones son interpretadas por los denunciantes como referencias a terceros que presuntamente también recibirían parte del dinero.

El 20 de enero, los empresarios insistieron en conocer el estado de las negociaciones relacionadas con el Ministerio de Vivienda.

Verónica respondió: “Esta semana ya sacan la fecha con Hacienda".
Posteriormente agregó: “(Sobre el viceministro de Agua y Saneamiento Básico), dijo que le daba la fecha a Juliana hoy, pero no he hablado con ella porque está en Palacio".

Más adelante escribió: “Dame hasta la noche y me encerré con mi hermana y le hago que llame a Edward".

En otros mensajes posteriores afirmó:
"Ya me voy a colocar en eso. Juliana anda por fuera. Apenas llegue, le digo eso".

Cuando los empresarios reclamaban por la falta de resultados, Verónica insistía en que los pagos les daban capacidad para exigir avances.

En una conversación afirmó:
"Yo le estaba diciendo a (...) que uno pagando todo, tiene mecanismo de apretar y exigir".

Uno de los empresarios respondió que ya había cumplido con todos los pagos.
Ella contestó: “No, acuérdate que tú me enviaste 10 (millones de pesos) y me dijiste que él me regresaba los restantes; nunca lo hizo".

El empresario replicó: “Yo le envié 10 (millones de pesos) a ti, 10 (millones de pesos) a tu hermana, (y) 10 (millones de pesos) a él".

Semana sostiene que el nombre de Juliana Guerrero aparece de manera permanente en las conversaciones obtenidas.

En uno de los mensajes enviados el 21 de enero, Verónica escribió para tranquilizar a los empresarios: “Juliana tiene reunión hoy con el jefe de jefes".

Los denunciantes interpretaron esa expresión como una referencia al presidente de la República.

La relación entre los empresarios y las hermanas continuó ampliándose. El 27 de enero, uno de los involucrados propuso incluir a Juliana y Verónica en la nómina de una persona que también buscaba contratos con Fiduagraria S. A.

Según la revista, Verónica respondió:
"Oye, sí. Porque nosotras solucionamos, pero que pague".

Un día después se solicitó a Juliana gestionar reuniones con la gobernadora del Cesar, Elvia Milena Sanjuán, y con el diputado Jorge Barros.

En un audio divulgado se escucha a Juliana decir: “¿A mí qué me interesa? Ayudar a la Gobernación del Cesar. ¿A mí qué me interesa? Ayudar a Popo Barros, de pronto a la alcaldesa, por ti".

El 4 de febrero, Verónica envió otro mensaje en el que afirmó: “Necesitamos documentos y pruebas para tumbar al que sea".

La investigación sostiene que posteriormente ofreció gestionar programas del Fondo Colombia en Paz, entidad sobre la cual la exdirectora del Dapre, Angie Rodríguez, había asegurado previamente que Juliana ejercía influencia.

Los empresarios insistían especialmente en el contrato del acueducto y en los programas de mejoramiento de vivienda.

Uno de ellos declaró bajo reserva: “Se acordó que les daríamos 35 millones de pesos por cada municipio que nos adjudicaran, y el 10 por ciento de cada mejoramiento de vivienda por municipio".

Agregó que, si un municipio recibía un contrato de 6.000 millones de pesos, las hermanas obtendrían 600 millones por concepto de comisión.

El 10 de febrero, Verónica informó:
"Esperando que Hacienda nos libere los CDP. Hoy tengo reunión oficial con el vice para revisar con su equipo presupuesto para los acueductos".

Días después escribió: “Tenemos un problema en estos momentos. Nada que suelta Hacienda la plata". Cuando apareció otro proyecto relacionado con optimización de agua, respondió: “Ya le envié a mi hermana, que tiene reunión con él. Acá toca dar algo para que se animen y suelten más".

Como respaldo, compartió una captura de pantalla atribuida a Juliana en la que se leía: “Juliana metiendo presión. Ya estamos avanzando. Toca que esté ahí".

Durante marzo continuaron las solicitudes de información. El 3 de marzo, Verónica respondió: “Ya Hacienda está terminando para mandar a min Vivienda. Está demorado, pero arrancando. Paciencia, plis".

Tres días después añadió: “Obvio que sale. Yo les dije que eso es, más o menos, tres meses... Catatumbo tiene a la gente en eso; ya eso se nos sale de las manos porque el jefe dio una orden".

La investigación también sostiene que las conversaciones muestran una presunta capacidad de influencia en otras entidades estatales.

El 15 de marzo, un contratista preguntó por proyectos del Viceministerio de Juventudes y Verónica respondió:
"No tenemos para eso. Estamos esperando que le den adición presupuestal".

Se recuerdan además las declaraciones entregadas por la exdirectora del Dapre, Angie Rodríguez, quien afirmó:
"Ella (Juliana Guerrero), sin ningún escrúpulo, tiene el descaro de ir a las entidades a mandar, a decir qué se contrata, a quién se vincula y a quién no. Ella, con su hermana, va al Ministerio de la Igualdad y toman decisiones sin ser funcionarias públicas".

El 26 de marzo, Verónica escribió:
"Ando en min (Ministerio de) Ambiente y no sé hasta qué hora. Me quieren tumbar al secretario general. Ando acá en eso. Es que si me tumban al secretario, pierdo acá muchas cosas".

Las conversaciones continuaron durante abril. El día 12, Verónica informó:
"El lunes, según dijeron, empiezan nuestros mejoramientos. En Consejo de Ministros van a hablar de eso". Ese mismo día escribió sobre la Agencia Nacional de Tierras: “Ya está en proceso lo del nuevo director de la ANT".

El 22 de abril, aseguró: “Estoy, literal, en mesa del fondo para liberación de recursos para contratos de esos. Estamos liberando presupuesto para ya contratar en todos los ministerios".

Después agregó: “Sí. El jefe de jefes ya dio claridades y nos firma descongelamiento de los recursos de los ministerios".

En otro audio relacionado con Fonsecon manifestó: “Anoche hablé con Juliana de esto, porque como ya estamos haciendo todo el decreto para que el jefe nos descongele esa plata de Fonsecon".

Cuando Verónica permaneció varias semanas hospitalizada, los empresarios acudieron directamente a Juliana.

Ella respondió: “Vero está en la clínica, otra vez operada. Pero lo que sé es que la convocatoria para empresa... está ya para salir".

El 26 de junio de 2025, Verónica volvió a ofrecer un contrato para un acueducto en La Guajira valorado en más de 27.000 millones de pesos.

Según el chat divulgado, afirmó:
"Ese es solo conmigo porque lo asigno soy yo". Posteriormente agregó:
"Por muy tarde, a finales del otro mes estamos sacando esas cosas".

En otra conversación aseguró: “Falta una persona en min Vivienda que no han podido nombrar para que nos firme lo de estructuración. Voy a presionar con mi hermana para que nombren a un amigo y nos firmen rápido".

Finalmente, los tres empresarios consultados por Semana  concluyeron que ninguno de los contratos prometidos fue adjudicado. Uno de ellos resumió así su versión: “Nos robaron y no quieren devolver la plata".

Según sus cálculos, los pagos entregados a las personas involucradas superaron los 600 millones de pesos.

En una conversación posterior, uno de los empresarios reclamó directamente a Juliana Guerrero la devolución de parte del dinero. Él escribió: “Esto se te pasó a tu Nequi en diciembre y enero para tu hermana. Dile a Vero que, por favor, me conteste".

Juliana respondió: “Pues yo hablo con ella. No tengo ningún problema en regresar eso, pero ya hablo con ella". El empresario insistió: “Solo es que ella nos conteste, porque, en realidad, son 70 (millones de pesos)". La respuesta final fue: “Okay".

La revista sostiene que, pese a esos reclamos, los denunciantes aseguran que no recuperaron los recursos entregados.

La publicación también afirma que las presuntas influencias de las hermanas no se limitarían a los ministerios mencionados, sino que habrían alcanzado otras entidades como el Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) y el Ministerio de Defensa, particularmente en asuntos relacionados con el Hospital Militar.

La respuesta de Petro

Una vez conocida la publicación el presidente Gustavo Petro se pronunció a través de su cuenta de la red social X.

“Las pruebas que aquí se indican, reflejan, que los llamados "empresarios* se pusieron furiosos y a lo mejor entregaron los chats, porque no les cumplieron. Si es verdad, dieron dineros como pendejos, pensando que los ministros o yo mismo, actuamos por presiones de mujeres o por codicia. Hasta abelardistas serán si se investiga un poquito más. La revista haría un gran favor entregando esos chats a la fiscalía.

El jefe de jefes parece que se tiró los negocios porque piensa en otras cosas diferentes a la codicia.

El artículo es una buena demostración de barreras funcionando contra la corrupción que la fiscalía debe investigar. Los empresarios corruptos parece que fueron estafados y el gobierno impidió robar”.

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