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Trump advierte a Irán: “La ayuda está en camino”, mientras protestas dejan 2.000 muertos

El mandatario suspende reuniones y amenaza con aranceles por represión, exige fin de asesinatos en Irán y promete apoyo a manifestantes.

donald trump 26
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mar, 13/01/2026 - 21:29 Créditos: Donald Trump, presidente de Estados Unidos - Imagen de Facebook Donald Trump

El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, emitió un mensaje a través de su plataforma Truth Social en el que se dirigió directamente a quienes identificó como “patriotas iraníes”, en medio de la intensificación de la crisis interna que atraviesa Irán.

En su publicación, Trump instó a la población iraní a continuar con las protestas y a tomar el control de las instituciones, al tiempo que advirtió que ha suspendido cualquier canal de diálogo con funcionarios del gobierno de Teherán hasta que cesen los asesinatos de manifestantes.

El pronunciamiento fue publicado en un momento en que se agudiza el conflicto social en ese país, tras más de dos semanas de movilizaciones que han derivado en enfrentamientos violentos con las fuerzas de seguridad. “¡SIGAN PROTESTANDO, TOMEN EL CONTROL DE SUS INSTITUCIONES! Anoten los nombres de los asesinos y abusadores. Pagarán un alto precio (…) LA AYUDA ESTÁ EN CAMINO”, expresó Trump en mayúsculas en su mensaje digital.

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El exmandatario republicano, además, recordó que ha decretado la suspensión inmediata de todas las reuniones con representantes iraníes y reiteró la amenaza de imponer aranceles del 25% a toda nación que mantenga relaciones comerciales con Irán. “Esta orden es inmediata y final”, concluyó en su comunicado.

Con esta declaración, Trump retoma una estrategia de presión económica que busca intensificar el aislamiento del régimen persa en el escenario internacional.

El pronunciamiento se produjo en paralelo al primer reconocimiento oficial por parte de un alto funcionario iraní sobre la magnitud de la violencia que ha dejado el ciclo actual de protestas.

Según sus declaraciones, al menos 2.000 personas han fallecido durante los disturbios, entre ellas tanto manifestantes como integrantes de las fuerzas de seguridad.

No se ofreció un desglose sobre la identidad de las víctimas ni sobre los lugares específicos donde ocurrieron los hechos.

Las manifestaciones fueron desencadenadas por el deterioro de las condiciones económicas y se han convertido en el mayor desafío interno al régimen iraní desde hace varios años.

En respuesta, el gobierno ha implementado un doble enfoque: por un lado, ha admitido que algunas protestas responden a reclamos legítimos de carácter económico; por otro, ha ejecutado una fuerte represión en el ámbito de seguridad, acompañada de restricciones en las comunicaciones, incluido un apagón de Internet que ha limitado la difusión de información desde el interior del país.

Las autoridades también han acusado a Estados Unidos e Israel de estar detrás de los hechos y han señalado que los disturbios han sido infiltrados por lo que denominan “terroristas”.

Esta narrativa se ha mantenido en varios pronunciamientos oficiales y forma parte de la estrategia gubernamental para justificar los operativos de control desplegados por las fuerzas de seguridad.

Por su parte, organizaciones internacionales de derechos humanos habían advertido con anterioridad sobre la magnitud de la represión, denunciando la existencia de cientos de muertos y miles de detenidos.

Sin embargo, la imposibilidad de verificar de forma independiente muchas de las denuncias ha generado incertidumbre sobre el alcance real de la violencia.

Videos que circulan en redes sociales y que han sido verificados por agencias internacionales muestran enfrentamientos nocturnos con uso de armas de fuego, vehículos incendiados y ataques a edificios públicos y privados. 

Estos registros han contribuido a generar alarma en la comunidad internacional y han motivado nuevas expresiones de preocupación por parte de organismos multilaterales.

Desde la revolución islámica de 1979, las autoridades clericales han ejercido un control sostenido sobre los distintos poderes del Estado iraní.

No obstante, los estallidos sociales de los últimos años han puesto en evidencia una creciente inconformidad popular, motivada por factores como el desempleo, la inflación y la falta de libertades civiles.

A pesar del clima de represión, los organizadores de las protestas han reiterado su llamado a continuar en las calles. Diversos reportes indican que los disturbios se han extendido a varias ciudades del país, con especial intensidad en zonas del sur y del oeste de Irán.

La respuesta gubernamental ha incluido detenciones masivas, cierre de medios de comunicación críticos y reforzamiento de los dispositivos de vigilancia ciudadana.

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