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Trabajadora de Zara denuncia que le quitaron los zapatos de dotación y la enviaron descalza

En un video publicado en redes sociales, María Alejandra Rojas afirmó que “Me hicieron salir descalza".

Trabajadora de Zara denuncia que le quitaron los zapatos de dotación y la enviaron descalza
Por Agencia Periodismo Investigativo | Sáb, 12/09/2026 - 11:59 Créditos: Trabajadora de Zara denuncia que le quitaron los zapatos de dotación y la enviaron descalza. Captura de video TikTok @maria.a.rojas84

Una denuncia presentada por una trabajadora de la tienda de Zara en Unicentro, Bogotá se volvió viral en redes sociales y ha desatado indignación.

De acuerdo con el video publicado por la mujer, la jefa de la tienda en ese centro comercial le solicitó sus zapatos de dotación y la envió descalza a su casa.

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 “Quiero hacer una denuncia pública. La tienda Zara me solicitó los zapatos. Eran de dotación y me los hicieron quitar. Yo expuse que tenía solo los zapatos de dotación y que no tenía otros para poderme cambiar. Lo único que recibí de ellos es que no les importaba que me fuera sin los zapatos. Me los quitaron y me mandaron descalza. Estoy aquí afuera y todo el mundo me está mirando”, aseguró.

La FM habló con María Alejandra Rojas, la mujer que presentó la denuncia y quien actualmente continúa trabajando en la tienda. En la entrevista, aseguró que ingresó a Zara el pasado 20 de agosto con un contrato indefinido como cajera.

Según explicó, al comenzar sus labores informó que no contaba con zapatos deportivos porque sus anteriores trabajos habían sido en áreas administrativas. Por esta razón, preguntó si podía utilizar tacones y recibió autorización para usarlos.

Al día siguiente, una trabajadora identificada como Luisa le entregó unos zapatos y le indicó que correspondían a su dotación, por lo que Rojas comenzó a utilizarlos.

La caída durante una actividad de integración

El 23 de agosto, la trabajadora recibió la instrucción de asistir a una actividad de integración en el parque El Country, cerca del Centro Comercial Unicentro. Según su relato, una encargada le informó por WhatsApp que debía presentarse a las 7:00 de la mañana y que las horas serían remuneradas.

“Yo fui, la verdad, quería integrarme con el equipo porque soy nueva”, relató Rojas a La FM.

Durante la jornada se realizaron diferentes actividades, entre ellas un juego con una pelota. La mujer decidió participar porque llevaba pocos días en la empresa y quería integrarse con sus compañeros.

Mientras intentaba tomar la pelota sobre el césped sintético, perdió el equilibrio y cayó sobre uno de sus brazos, quedando la mano debajo de su cuerpo. La trabajadora aseguró que después de levantarse comenzó a notar inflamación y dolor.

Según su versión, informó lo sucedido a los encargados de la tienda que estaban presentes y le indicaron que fuera a la enfermería del centro comercial.

Allí, afirma, le vendaron la mano, le aplicaron un gel y le recomendaron acudir a un hospital y solicitar atención a través de la ARL.

Dificultades con la atención por la ARL

Sin embargo, María Fernanda dijo que su jefa le indicó que el hecho no se debía a un accidente laboral porque la caída fue por fuera de la tienda y le pidió acudir por medio de la EPS.

Posteriormente, la trabajadora acudió a urgencias y explicó al personal médico cómo ocurrió la caída, por lo que le solicitaron los datos de la ARL.

“Yo no dije que era un accidente de trabajo, yo dije los hechos de cómo me ocurrió el accidente”, manifestó.

Asimismo, afirmó que explicó al médico que había recibido la instrucción para asistir a la actividad, que las horas serían pagadas y que por eso participó en la actividad recreativa.

Sin embargo, según su relato, al consultar sus datos le informaron que no aparecía registrada en la ARL y por eso no pudo acceder al servicio bajo esta modalidad.

Finalmente recibió atención a través de su EPS. Le practicaron una radiografía que no evidenció fracturas y recibió medicamentos junto con una incapacidad de cuatro días.

Rojas asegura que durante ese periodo continuó con dolor e inflamación y que, al terminar la incapacidad, tenía cambios de coloración en la mano y dificultades para moverla.

El 25 de agosto presentó un documento para dejar constancia de lo ocurrido y, según explicó, solicitar que su caso fuera revisado conforme a los protocolos correspondientes.

Después de los cuatro días de incapacidad, regresó a urgencias debido a la persistencia del dolor. Afirma que en esa oportunidad le solicitaron nuevamente la ARL o, de lo contrario, debía asumir una consulta particular cuyo costo, según le informaron, era de $126.000.

Rojas asegura que no tenía ese dinero, por lo que volvió a comunicarse con su jefe. Después de varias gestiones, afirma que finalmente pudo acceder a la información necesaria para acudir a la ARL.

La mujer fue atendida en la Clínica Colina, donde recibió una nueva incapacidad de diez días.

Denuncia otras situaciones después del accidente

Sin embargo, la trabajadora sostiene que las dificultades no terminaron con su atención médica. Según su denuncia, después del accidente también se presentaron situaciones en el lugar donde residía.

Rojas asegura que su jefa, Natalia Valdez, tendría una relación de amistad con la sobrina de la mujer que le arrendaba una habitación.

Afirmó que la propietaria le manifestó que esa persona quería agredirla físicamente y sostiene que desapareció un documento relacionado con el RUAF en el que figuraba información sobre su afiliación a la ARL.

La trabajadora pide que estos hechos también sean revisados y que se determine si existe alguna relación con la situación que comenzó después del accidente.

La controversia por los zapatos

Después de cumplir la incapacidad, Rojas regresó a Zara.

Según la trabajadora, Luisa, asistente de su jefa, le informó que debía devolver los zapatos que había utilizado desde su ingreso a la empresa, pues no correspondían a su dotación sino que eran prestados.

Rojas afirma que no se negó a devolverlos, pero solicitó que quedara constancia de la entrega. En una grabación que aporta como parte de su denuncia se escucha una conversación relacionada con el calzado.

“Entonces yo te voy a entregar el calzado porque el calzado no es mío”, responde la trabajadora durante la conversación.

Finalmente, asegura que entregó los zapatos al terminar su turno y que tuvo que salir descalza de la tienda y atravesar el Centro Comercial Unicentro hasta encontrar la salida.

La trabajadora afirma que algunas personas se rieron de la situación y que el episodio le provocó un ataque de ansiedad.

¿Qué pide la trabajadora?

Rojas solicita que se investiguen las circunstancias de la actividad realizada el 23 de agosto, así como el proceso mediante el cual se gestionó su atención médica y su registro en la ARL.

Asimismo, pide revisar las comunicaciones que sostuvo con sus superiores, el documento que presentó después del accidente el documento que presentó para dejar constancia de los hechos y las circunstancias sobre el registro del RUAF que, según afirma, desapareció.

La trabajadora asegura que conserva historias clínicas, incapacidades, documentos y grabaciones que respaldan su versión y pide que estos elementos sean tenidos en cuenta para esclarecer lo ocurrido.

Rojas enfatiza que continúa trabajando en Zara y que su intención, según explicó, no es abandonar su puesto, sino obtener respuestas frente a las situaciones que denuncia.

“No soy un problema por haber denunciado lo que me pasó”, afirmó durante la entrevista.

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