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Bancolombia y la crisis que sigue: persistencia de fallas, actualización tecnológica y cómo afecta a usuarios

Continúan las afectaciones a los usuarios. Explicaciones del Banco y cuando se solucionarán.

Edificio bancolombia día
Por Agencia Periodismo Investigativo | Jue, 26/02/2026 - 06:48 Créditos: Edificio Bancolombia en Medellín. Foto Grupo Argos

Desde la madrugada del domingo 22 de febrero de 2026, los clientes de Bancolombia han enfrentado una de las peores interrupciones en la operación del banco más grande de Colombia.

Un evento que ha trascendido del mal funcionamiento temporal de una aplicación a una crisis de continuidad operativa y tecnológica que todavía no termina.

Lo que inicialmente se anunció como un mantenimiento programado —una evolución de sus sistemas informáticos para modernizar la infraestructura— terminó en una falla crítica en la sincronización de componentes entre sus centros de datos que ha tenido repercusiones durante días.

El germen de la crisis fue una migración programada entre los centros de datos de Medellín y Bogotá, un proceso que, según el presidente del banco, no salió como estaba previsto y que se amplió porque un proveedor tecnológico cometió un error en la sincronización de máquinas críticas, lo que obligó a reversar el procedimiento y ha afectado la estabilidad de la operación.

Este tipo de migraciones son complejas incluso en bancos globales, porque implican mover el “corazón” de los sistemas que validan, registran y replican millones de transacciones diarias —según la entidad, la modernización busca soportar más de 80 millones de transacciones cada día en condiciones normales— pero cuando suceden errores técnicos, los efectos pueden propagarse rápidamente.

El lunes 23 de febrero, tras más de un día con afectaciones, el banco decidió suspender temporalmente todos sus canales digitales y físicos mientras realizaba ajustes esenciales en sus sistemas, lo que significó que ni la app ni las sucursales ni la mayoría de servicios estuvieron operativos durante periodos prolongados.

Al día siguiente, 24 de febrero, la entidad afirmó que todos los servicios habían sido restablecidos tras los ajustes y que evaluaría caso por caso las afectaciones para compensar a usuarios afectados; sin embargo, los reportes de clientes siguieron señalando fallas puntuales —por ejemplo, transferencias no reflejadas, movimientos inconsistentes o saldos no actualizados— lo que indicaba que la normalización no era homogénea.

La situación siguió evolucionando a finales de esa semana. El miércoles 25 de febrero, el banco anunció un nuevo apagón programado desde las 9:00 p. m. para completar el proceso de estabilización técnica, como parte de las labores para terminar de sincronizar y asegurar el correcto funcionamiento de los sistemas tras las fallas iniciales.

En la comunicación oficial, Bancolombia reconoció que había fallado a la promesa esencial de que el dinero estuviera siempre disponible cuando los clientes lo necesitaran y pidió disculpas, enfatizando que no se trató de un ciberataque y que los fondos de los usuarios siempre estuvieron seguros.

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Ese nuevo apagón implicó que varios servicios volvieran a estar fuera de servicio temporalmente, tales como:

* Bolsillos digitales y funcionalidades internas de ahorro.
* Transferencias por llaves y hacia cuentas no inscritas en otros bancos.
* Consulta de saldos de tarjetas de crédito o productos de inversión.
* Pago de facturas y operaciones por PSE (Pagos Seguros en Línea).

Mientras tanto, otros servicios han seguido funcionando —aunque con limitaciones— incluso durante estos apagones parciales o la etapa de estabilización. Entre los que han permanecido disponibles están:

* Transferencias entre cuentas inscritas dentro de Bancolombia, tanto en la aplicación como en sucursal virtual. 
* Retiros de efectivo en cajeros automáticos y corresponsales bancarios. 
* Pagos con tarjetas débito y crédito, aunque con restricciones y topes en algunos casos para pagos sin contacto o montos elevados.

Incluso con estos servicios habilitados, para millones de clientes la experiencia ha sido discontinua: muchos usuarios han reportado en redes sociales movimientos no reflejados, saldos que “desaparecen” o dudas sobre la trazabilidad de sus recursos.

Más allá de los problemas individuales de cada cliente, el impacto de este episodio ha tenido implicaciones regulatorias importantes.

Según la Superintendencia Financiera de Colombia, la entidad abrió una investigación de oficio tras recibir cerca de 8.000 quejas en solo dos días durante la primera fase de la caída, lo que representa uno de los picos de insatisfacción más altos registrados contra un banco en el país.

Este proceso busca verificar no solo las causas técnicas del incidente, sino también cómo fue informado el evento, la activación de planes de continuidad, la eficiencia de las alternativas ofrecidas a los clientes y si las compensaciones se han hecho de manera justa y oportuna.

Hasta ahora, Bancolombia ha mantenido que el problema central fue una actualización tecnológica fallida durante una migración de sistemas, un proceso que busca modernizar sus capacidades pero que demostró vulnerabilidades en la ejecución.

Entidades financieras de gran tamaño, con operaciones complejas distribuidas entre múltiples centros de datos y millones de transacciones diarias, enfrentan retos tecnológicos significativos en la actualización de infraestructuras críticas.

Sin embargo, el manejo de este caso ha puesto en evidencia que los mecanismos de aseguramiento y despliegue de cambios requieren reforzarse para evitar interrupciones que afectan la vida cotidiana de usuarios y empresas.

Se espera un nuevo pronunciamiento de Bancolombia y la solución a los líos registrados que tienen a cerca de treinta millones de usuarios molestos y a la expectativa.

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