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Millonarios, otra vez eliminado: nuevo fracaso de directivo Gustavo Serpa, quien no encuentra el rumbo del equipo
El dueño del equipo Joseph Marie Oughourlian invierte en el club, pero Serpa fracasa una y otra vez.
La noticia se volvió repetitiva. Millonarios quedó eliminado de la Liga BetPlay 2026 I tras empatar 2-2 ante Alianza Valledupar, en una pobre presentación del equipo capitalino, sin rumbo, con un pauperrimo espíritu competitivo y con una dirigencia, en cabeza de Gustavo Serpa, quien lleva cerca de una década administrando el equipo, sin aprender del entorno del fútbol con los consecuentes flojos resultados.
Solo necesitaba un triunfo, porque su rival de patio SantaFe fue caritativo y venció 3-1 a Internacional de Bogotá, pero ni así, los azules pudieron con un denominado equipo chico, como Alianza, que incluso, estuvo a punto de ganar, de no ser por un agónico gol de Rodrigo Contreras al minuto 90.
De resto, merecido resultado para los de Valledupar y también merecida eliminación para los azules, cuyo administrador no aprende. Su técnico Fabián Bustos, hizo lo que pudo con un equipo mal diseñado, como lo ha explicado reiteradamente el analista y considerado como el mejor periodista de Colombia, el veterano Carlos Antonio Vélez.
Y es que la historia se repitió, como en el torneo anterior cuando los azules quedaron matemáticamente eliminado de la Liga BetPlay 2025-II tras empatar 1-1 con Envigado en la fecha 19, un resultado que selló un semestre errático que ya había costado la continuidad de David González, el regreso de Hernán Torres y que dejó al equipo sin cuadrangulares por primera vez desde antes del ciclo de 2022-2024.
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El golpe llegó, además, frente a un rival ya descendido, lo que acentuó la sensación de fracaso deportivo en un club que en los últimos años combinó temporadas con vacíos estructurales en planificación y rendimiento.
Lo paradójico es que el equipo tiene una de las mejores hinchadas del país que asiste, apoya y gira dineros al equipo, un accionista mayoritario que se ha sacado de su bolsillo millonarios recursos y una junta directiva de lujo.
Administrador sin norte
Pese a ello, el responsable de articular a todos en el equipo, Gustavo Serpa, vive de fracaso en fracaso, desde que asumió el equipo tras deshacerse de su otrora amigo y colega, el inversionista Juan Carlos Ortíz, condenado por la justicia, por el caso Interbolsa - Fondo Premium, quien lo llevó al equipo.
Y luego al español Javier Aguirre, un español, pareja de Noemí Sanín a quien le ganó la puja accionaria para quedarse con el club. De eso, hace un poco más de una década, en concreto desde 2011.
Justo en ese año, el club logró una revitalización: se adquirió y refinanció Millonarios mediante el respaldo del grupo Amber Capital tras una grave crisis económica, y bajo la gestión del nuevo modelo administrativo buscaba lograr estabilidad y títulos.
En ese año se conquistó la Copa Colombia (segunda de su historia) bajo el mando de Richard Páez, y en 2012 bajo Hernán Torres se rompió una sequía de 24 años sin título de liga, sumando la estrella número catorce.
Luego vinieron un par de logros más: la liga 2017‑II y la Superliga en 2024 como ejemplo de nueva etapa triunfal. Sin embargo, desde entonces el equipo no ha logrado despuntar.
Con otro elemento que desanima a la afición, equipos con presupuestos muchísimo menores a los azules han logrado títulos y representación de Colombia a nivel continental como Once Caldas, Pereira o Bucaramanga.
A esto se suma que sus rivales tradicionales como SantaFe o Atlético Nacional ganan títulos, mientras los embajadores.
Un Serpa advenedizo en el fútbol. Hijo de un Gustavo Serpa Mendoza, fallecido el 17 octubre de 2023, vinculado a la Caja de Compensación Cafam, quien en años pretéritos y con esfuerzo puso a estudiar finanzas a su hijo en Estados Unidos y tras un trasegar intrascendente conoció a su actual y adinerada pareja y luego al francés Joseph Marie Oughourlian, quienes le cambiaron la vida.
Un directivo ambicioso quien como lo dijo en una conversación privada hace más de una década: “Me voy a apoderar del fútbol en Colombia”.
Un esbirro que fracasó
Un asunto que se quedó en palabras, porque pese a la ayuda económica del Oughourlian, apoyar a Fernando Jaramillo en la Dimayor, quien salió de la entidad con más pena que gloria, además sancionado por la SIC, y contribuir incluso en la elección de otrora procurador general de la nación, Serpa no genera mayor credibilidad.
A esto se suman reuniones frecuentes con la clase política y sus manejos como amo y señor del Grupo Prisa en Colombia, no ha logrado que el equipo capitalino descolle en Colombia y en el exterior sea un desconocido club, ante la frecuente ausencia de clasificaciones a torneos internacionales.
Con sorna, un precandidato presidencial recordó cómo el año antepasado, concitó una reunión con este y como asunto esencial lo invitó a partidos del club, a lo cual le respondió: “a mí el fútbol no me gusta”.
Asi es el Serpa al que muchos le temen, quien no hace mucho se hizo socio del Club El Nogal y quien también acudió a un diseño de sonrisa para mejorar su aspecto personal. Un directivo que se pavonea con frecuencia en el restaurante Pajares Salinas.
El cierre de 2024 lo encontró compitiendo en cuadrangulares, pero sin alcanzar la final, y en el primer semestre de 2025 Santa Fe lo dejó fuera en la última jornada en El Campín.
La secuencia muestra que el periodo reciente tuvo picos altos y dos eliminaciones dolorosas que abren preguntas sobre la transición de Gamero; Torres, González, Bustos y la gestión directiva.
En paralelo, según la Superintendencia de Sociedades, con corte a 2024 Millonarios fue el equipo que más dinero ingresó en Colombia, superando los $106.400 millones.
El propio Informe de Gestión 2024 del club reporó ingresos por taquilla de $43.236 millones y un salto de asistencia a partir del segundo semestre con la llegada de Radamel Falcao, además de $21.207 millones en publicidad y patrocinios según otra lectura de mercado.
Ese músculo —taquilla, abonos, patrocinio, TV y Conmebol— no se tradujo en títulos desde la Superliga 2024 y la Liga 2023-I, lo que alimenta la discusión sobre eficiencia del gasto, toma de decisiones deportivas y calendario de recambio.
Primer cambio
El 2025 supuso una transición tensa. Tras la salida de Gamero, Millonarios apostó por David González, confirmándolo el 4 de enero. Aunque su rendimiento tuvo tramos competitivos, se quedó sin final en el Apertura y el club lo relevó en el segundo semestre por la mala racha.
El cierre del Apertura estuvo marcado por la eliminación a manos de Santa Fe en El Campín, un episodio que dejó desgaste con la afición y evidenció que el equipo no resolvió su déficit de eficacia en áreas —generación y finalización— ni su fragilidad en momentos críticos. La eliminación más reciente frente a Envigado terminó por desnudar esas grietas.
En ese contexto emerge la figura de Gustavo Serpa, máximo accionista y presidente de la junta de Azul & Blanco.
Desde 2021, el fondo Blas de Leso pasó a controlar más del 85 % de las acciones, con Serpa como cara visible de la inversión y de las decisiones estratégicas.
Este 2025, sus declaraciones en la asamblea provocaron malestar al percibirse como señalamientos al rendimiento de Falcao y del plantel; luego las matizó en distintos espacios, insistiendo en que su responsabilidad está en el gobierno corporativo y no en la cancha, y reivindicando el esfuerzo por sostener la base campeona y fichar a Falcao.
El episodio reabrió el debate sobre el alcance de la responsabilidad del dueño en la construcción del proyecto deportivo (elección de técnico, estructura de scouting, jerarquía de la nómina, tiempos de recambio) cuando los resultados no acompañan.
Mirar el quinquenio obliga a separar planos. En logros, Millonarios fue campeón de Liga 2023-I, campeón de la Copa 2022 y campeón de la Superliga 2024; esa racha cortó la sequía liguera y reenganchó a la hinchada.
En desempeño de liga, la curva muestra regularidad en fase todos contra todos y caídas en cierres de semestre durante 2024 y 2025.
En gestión económica, el club lidera ingresos del FPC y fortaleció caja con taquillas históricas y patrocinios, en parte por el efecto Falcao, cuya etapa acabó en julio de 2025 sin títulos pero con impacto comercial y de asistencia.
La brecha aparece en la conversión de ese rendimiento financiero en ventajas competitivas sostenibles en cancha (plantel profundo, picos de forma, sustituciones y sucesión técnica).
Las eliminaciones
¿Qué explica la eliminación de 2025-II y 2026-I es una combinación de mal arranque, inestabilidad técnica, baja eficacia ofensiva en partidos cerrados, errores recurrentes en momentos de control y una floja administración de Gustavo Serpa con un equipo mal diseñado y carente de estructura.
El empate en Envigado —ya descendido— simbolizó esa anemia y se repitió con Alianza: posesión sin profundidad, dificultades en transiciones y poca contundencia.
La suma de episodios sugiere problemas de diseño de plantilla (alternativas para última zona, reemplazos en picos de lesión) y de ejecución táctica que el recambio en el banquillo no corrigió a tiempo.
En términos de gobernanza deportiva, la discusión sobre la responsabilidad de Serpa no es binaria.
Como cabeza del accionista mayoritario, define al director deportivo, al entrenador, el presupuesto de nómina, la política de fichajes, los ciclos contractuales y el marco de evaluación; por ende, responde por la arquitectura que habilita (o limita) el rendimiento.
Sus defensas públicas —“mi trabajo es de oficina, los goles los hacen los jugadores”— son atendibles en la micro del partido, pero insuficientes en la macro del proyecto: las eliminaciones consecutivas, cambio de entrenador y un plantel que pierde regularidad obligan a revisar procesos (scouting, prevención de lesiones, mercado de pases y sucesión técnica) para reducir la dependencia de coyunturas.
El caso Millonarios 2021-2025, para no ir más atrás, demuestra que ganar uno o dos títulos no inmuniza contra la entropía de un proyecto cuando la gestión deportiva pierde foco. Seguramente si apareciera un nuevo inversionista el equipo podría recuperar el rumbo que perdió hace años con Gustavo Serpa.
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