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Irán hoy: cómo llegó el régimen de los ayatolás al poder en Irán en 1979 y sus consecuencias hasta 2026
Tras el conflicto desatado por ataque de EE.UU. e Israel a Irán hay unos antecedentes. La historia.
La historia contemporánea de la República Islámica de Irán se remonta a la revolución de 1979 que derrocó al shah Mohammad Reza Pahlavi y dio paso a una teocracia liderada por clérigos chiíes encabezados por el ayatolá Ruhollah Jomeini.
Más de cuatro décadas después, ese sistema ha generado tensiones internas, olas de protestas populares, violencia estatal y, en 2026, un nuevo episodio de confrontación internacional con una operación militar conjunta entre Estados Unidos e Israel.
Las protestas contra el régimen monárquico del shah de Irán comenzaron en 1977 y se intensificaron en 1978. Diversos sectores —científicos, religiosos, intelectuales, obreros— se unieron en una creciente oposición a la corrupción, la represión política y las desigualdades sociales que marcaban a la monarquía apoyada por Estados Unidos.
La policía secreta SAVAK reprimió con fuerza, pero acontecimientos como el Viernes Negro de septiembre de 1978, en el que numerosas manifestaciones fueron dispersadas con armas de fuego, radicalizaron aún más a la población.
El 16 de enero de 1979, el shah, enfermo y sin apoyo político ni popular, abandonó Irán y partió al exilio, marcando el colapso de décadas de poder dinástico.
Poco después, el líder religioso Ruhollah Jomeini regresó desde su exilio en Francia el 1 de febrero de 1979, siendo recibido por millones de iraníes en Teherán.
En las semanas siguientes, se desmoronó el poder monárquico y, tras referéndums nacionales, Irán se transformó en una República Islámica con una constitución donde el clero chií detentaba la máxima autoridad en el Estado.
Este cambio implicó la sustitución de una monarquía secular por una teocracia basada en la doctrina de la wilāyat al-faqīh (tutela del jurista islámico).
Tras la revolución, la nueva República Islámica promovió cambios profundos en la legislación, vinculándola al código religioso sharia.
Una de las medidas más significativas fue la imposición del hiyab obligatorio (velo islámico) para las mujeres, decretado por Komeini en marzo de 1979.
En años posteriores, las leyes relativas a mujeres se endurecieron. En 1983 el código penal estableció castigos severos para las mujeres que aparecieran en público sin el velo, incluyendo flagelaciones y penas similares, y se crearon unidades policiales especializadas para vigilar el cumplimiento de estas normas.
Estas legislaciones, junto con otras normas basadas en interpretaciones estrictas del sharia chií, han limitado la libertad de movimiento, de trabajo, de educación y de expresión de las mujeres y otras poblaciones, como personas LGBTI o minorías religiosas, en las prácticas cotidianas del país.
Desde la década de 1980, Irán ha sido escenario de múltiples oleadas de protesta contra el autoritarismo del régimen, la corrupción, la crisis económica y las restricciones sociales.
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Tras la instauración del nuevo régimen, Irán registró sucesivas expresiones de inconformidad social. Primero surgieron movilizaciones estudiantiles y sindicales que marcaron los años posteriores a la revolución.
Con el tiempo, el descontento tomó nuevas formas, como ocurrió en 2009 con los levantamientos del Movimiento Verde, que reclamó transparencia en el proceso electoral y la adopción de reformas políticas.
A esto se sumaron protestas recurrentes motivadas por el aumento del costo de vida, la devaluación de la moneda y el desempleo.
Desde 2022, el país enfrenta una de sus mayores oleadas de manifestaciones, impulsada por el lema “Mujer, Vida, Libertad”, surgido tras la muerte de Mahsa Amini, detenida por la llamada policía de la moral por presuntamente incumplir las reglas de uso del hiyab.
Estas protestas, encabezadas en gran parte por mujeres jóvenes, se han convertido en un símbolo de resistencia frente a las restricciones impuestas por el Estado.
La represión estatal se ha intensificado en el contexto de las protestas más recientes en 2025 y 2026.
Organizaciones de derechos humanos y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas han documentado miles de muertes por acciones de fuerzas de seguridad, así como detenciones masivas y procesos judiciales sumarios.
En los últimos meses, al menos ocho personas han sido sentenciadas a muerte, incluidos menores de edad, bajo cargos graves como “enemistad contra Dios” o “corrupción en la tierra”, categorías establecidas en el código penal teocrático iraní y aplicadas en el contexto de la represión.
Human Rights Watch, Amnistía Internacional y otras organizaciones han denunciado que estas penas buscan intimidar a la población y sofocar los movimientos de protesta, que han dejado desde 2022 miles de muertos y decenas de miles de detenidos según diferentes estimaciones.
En medio de una acumulación de tensiones regionales y diplomáticas, la madrugada del 28 de febrero de 2026 se lanzó una operación militar conjunta entre Israel y Estados Unidos contra Irán en la Operation Lion’s Roar, Operation Epic Fury y ofensivas de “gran escala” coordinadas entre las dos potencias.
La operación incluyó bombardeos y el lanzamiento de misiles contra instalaciones militares y puntos estratégicos en Teherán y en otras ciudades como Isfahan, Qom, Karaj y Kermanshah.
Los ataques alcanzaron infraestructura militar, centros de mando, plataformas de lanzamiento y áreas asociadas a la Guardia Revolucionaria y a otras fuerzas del Estado.
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