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El día que Michael Jackson denunció a Sony y acusó a Tommy Mottola de destruir artistas
El enfrentamiento entre Michael Jackson y Sony que marcó los últimos años del cantante.
En el verano de 2002, Michael Jackson protagonizó uno de los episodios más explosivos de su carrera artística y empresarial. Frente a seguidores y cámaras en Londres y posteriormente en Nueva York, el cantante acusó públicamente a Sony Music de sabotear su álbum Invincible y lanzó señalamientos directos contra el entonces presidente de la compañía, Tommy Mottola —esposo de la cantante Thalía—, a quien calificó como “diablo”, “racista” y enemigo de los artistas afroamericanos.
Aquella confrontación no fue un episodio aislado. Durante varios meses, Jackson apareció en actos públicos sosteniendo pancartas contra Sony Music, denunciando que la compañía había intentado destruir su carrera pese a que él mismo era accionista de parte del catálogo musical de la multinacional.
En los carteles también aparecían fotografías tachadas de George Michael y Mariah Carey, artistas que igualmente tuvieron conflictos públicos con la discográfica y con Mottola. En una de las imágenes más recordadas de aquella campaña podía leerse: “Sony Sucks” y “Who’s Next?”.
El origen del enfrentamiento se remonta al lanzamiento de Invincible, publicado en octubre de 2001. El disco fue una de las producciones más costosas de la historia de la música, con cifras de inversión cercanas a los 30 millones de dólares.
Aunque debutó en el número uno en varios países, Jackson aseguró que Sony retiró el respaldo promocional apenas semanas después del lanzamiento.
El artista sostenía que la compañía estaba intentando presionarlo económicamente debido al enorme poder que había adquirido dentro de la industria musical.
Jackson era copropietario del catálogo Sony/ATV, uno de los activos más valiosos del negocio discográfico, que incluía derechos de canciones de The Beatles y miles de composiciones históricas.
Según el cantante, la estrategia consistía en debilitar comercialmente Invincible y afectar su estabilidad financiera. Sony negó esas acusaciones y afirmó que la promoción del álbum había sido amplia, asegurando además que Jackson se negó a realizar una gira en Estados Unidos.
El momento más recordado ocurrió en junio de 2002 durante la denominada Killer Thriller Party en Londres. Allí, frente a fanáticos y medios internacionales, Michael Jackson lanzó un discurso improvisado en el que atacó directamente a Tommy Mottola.
“Tommy Mottola es el diablo”, dijo el cantante ante el público, mientras denunciaba prácticas abusivas dentro de la industria musical. En ese mismo discurso aseguró que Mariah Carey —quien estuvo casada con Mottola entre 1993 y 1998— había llorado en sus brazos tras separarse del ejecutivo.
Jackson afirmó que Carey le confesó sentirse vigilada y perseguida por el empresario. Las declaraciones generaron enorme repercusión internacional debido al poder que Mottola mantenía en la industria discográfica de comienzos de siglo.
George Michael y Mariah Carey, otros artistas enfrentados con Sony
Las pancartas exhibidas por Jackson incluían los rostros tachados de George Michael y Mariah Carey como símbolo de artistas que, según él, habían sido castigados por enfrentarse a la compañía.
George Michael sostuvo una larga batalla judicial contra Sony en los años noventa, acusando a la empresa de control excesivo sobre los músicos.
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Aunque perdió el caso en tribunales británicos, se convirtió en uno de los primeros artistas de gran escala en denunciar públicamente el poder de las grandes discográficas.
Mariah Carey, por su parte, tuvo un complejo historial profesional y personal con Tommy Mottola. El propio ejecutivo reconoció años después que el matrimonio estuvo marcado por dinámicas de control. Jackson utilizó ese antecedente para reforzar sus denuncias sobre presuntos abusos dentro del negocio musical.
Tras los discursos en Londres, Michael Jackson continuó su ofensiva en Estados Unidos. En julio de 2002 apareció en Harlem durante un acto de la National Action Network de Al Sharpton, donde volvió a acusar a Mottola de explotar a artistas afroamericanos.
Allí aseguró que Sony obtenía ganancias millonarias gracias al talento negro mientras mantenía estructuras discriminatorias dentro de la industria. Las declaraciones provocaron una tormenta mediática y obligaron a la compañía a responder públicamente calificando los señalamientos como “absurdos” y “maliciosos”.
En los años siguientes, la situación económica y profesional de Michael Jackson se deterioró notablemente. El cantante acumuló deudas millonarias, enfrentó procesos judiciales y pasó largos periodos sin publicar nueva música.
Aunque continuó siendo una figura global, su relación con la industria quedó profundamente fracturada.
Muchos seguidores consideran que aquella guerra contra Sony marcó el inicio de uno de los periodos más difíciles de su vida.
Otros analistas sostienen que el conflicto mezcló disputas comerciales, problemas contractuales y el desgaste mediático que rodeó al artista durante la última etapa de su carrera.
Tommy Mottola dejó la presidencia de Sony Music en 2003, un año después del enfrentamiento público con Jackson.
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