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Universidad Nacional rechaza presencia de grupos armados ilegales tras aparición de grafitis y pendones
Sede de Bogotá con manifestaciones en Facultad de Ciencias Humanas.
La aparición de mensajes con contenido intimidatorio en instalaciones de la Universidad Nacional de Colombia reactivó las alertas dentro de la comunidad académica y abrió un nuevo episodio de discusión sobre la seguridad en el campus.
Los avisos, que habrían sido ubicados en espacios de las facultades de Derecho y Ciencias Humanas, son atribuidos de manera preliminar a estructuras disidentes de las antiguas FARC, aunque hasta el momento no existe confirmación oficial sobre su origen.
El hecho fue dado a conocer públicamente a partir de declaraciones del profesor Diego Alejandro Torres, docente de la institución, quien advirtió que grupos al margen de la ley estarían utilizando el entorno universitario para difundir mensajes de presión y realizar posibles acciones de reclutamiento.
Según indicó, estas prácticas afectan el funcionamiento cotidiano de la universidad y generan alteraciones en el desarrollo de las actividades académicas.
El docente explicó que los carteles fueron detectados el día anterior en varias zonas del campus. Señaló que el contenido de estos mensajes tiene un carácter intimidatorio y que su circulación dentro de la universidad representa un hecho que no puede considerarse aislado.
De acuerdo con su versión, este tipo de situaciones refleja la presencia de actores externos que operan sin control institucional dentro de los espacios universitarios.
Aunque la autoría de los mensajes no ha sido verificada por las autoridades, la referencia a frentes de las disidencias de las FARC ha incrementado la preocupación entre estudiantes, profesores y personal administrativo.
Torres manifestó que la comunidad no está habituada a enfrentar este tipo de presiones, lo que ha generado inquietud y ha puesto en discusión las condiciones de seguridad en el campus.
A las declaraciones del profesor se sumaron testimonios provenientes del estamento estudiantil. Ronald Vargas, reconocido como líder dentro de la universidad, denunció que no se trata de un hecho aislado, sino de una situación que, según afirmó, ha incluido amenazas previas dirigidas tanto a docentes como a estudiantes.
En su intervención, aseguró que estos grupos habrían estado involucrados en hechos de violencia grave, entre ellos el homicidio de una integrante de la comunidad universitaria.
El profesor Torres indicó no tener conocimiento directo sobre estos hechos específicos, pero sostuvo que las afirmaciones del líder estudiantil merecen atención, en razón a su trayectoria dentro de la institución y a su cercanía con distintos sectores del estudiantado.
En ese sentido, planteó la necesidad de que las denuncias sean investigadas con rigor por las autoridades competentes.
Frente a la situación, la rectoría de la Universidad Nacional de Colombia emitió un pronunciamiento institucional en el que rechazó la presencia de mensajes intimidatorios y cualquier manifestación asociada a actores armados ilegales dentro del campus.
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El comunicado también reiteró el compromiso de la universidad con la convivencia, la seguridad y el respeto por la actividad académica.
En paralelo, el profesor Torres expresó preocupación por lo que considera un aumento en la incidencia de estos hechos.
A su juicio, esta situación estaría relacionada con un periodo reciente de inestabilidad institucional, derivado de decisiones adoptadas por el Gobierno nacional en relación con la administración de la universidad.
Según explicó, este contexto habría generado condiciones que facilitaron el ingreso de personas ajenas a la comunidad universitaria.
El docente señaló que la falta de control en los accesos y la disminución en los mecanismos de organización interna han contribuido a que grupos externos puedan circular dentro del campus sin mayores restricciones.
En su análisis, esta circunstancia ha derivado en una afectación directa sobre el orden institucional y el normal desarrollo de las actividades académicas.
Como antecedente, Torres recordó un operativo realizado en diciembre en el que fueron capturadas once personas vinculadas a la denominada “Primera Línea”.
De acuerdo con la información disponible, los detenidos no eran estudiantes de la universidad y habrían participado en la ocupación violenta de uno de los edificios del campus, identificado como Uriel Gutiérrez.
Este episodio, según el profesor, evidencia la presencia de actores externos en dinámicas internas de la institución.
El docente concluyó señalando que la universidad estaría siendo utilizada por estos grupos como un escenario para desarrollar acciones que generan temor entre los integrantes de la comunidad.
En su opinión, esta situación no solo compromete la seguridad, sino que también afecta la continuidad de las clases, la investigación y demás actividades propias del entorno académico.
La Universidad Nacional de Colombia emitió un comunicado oficial en el que rechazó la aparición de expresiones asociadas a grupos armados ilegales dentro de su sede en Bogotá, tras la detección de grafitis, adhesivos y pendones en instalaciones de la Facultad de Ciencias Humanas.
La institución señaló que este tipo de manifestaciones resulta incompatible con los principios académicos y con el carácter de los espacios universitarios.
En el pronunciamiento, suscrito por la rectoría y la vicerrectoría de la sede Bogotá, se indicó que los hechos fueron identificados durante la jornada del 26 de marzo de 2026. Frente a esta situación, la universidad informó que adoptó medidas inmediatas orientadas a la recuperación de las fachadas afectadas y al retiro del material instalado, así como acciones logísticas y de seguridad para preservar las condiciones del campus.
La institución reiteró que los claustros universitarios deben garantizar entornos adecuados para el desarrollo de actividades académicas, por lo que rechazó cualquier presencia o manifestación de actores armados ilegales en sus instalaciones.
Asimismo, expresó su respaldo a la comunidad de la Facultad de Ciencias Humanas y advirtió sobre el riesgo de estigmatización, al señalar que los integrantes de la universidad no pueden ser asociados con hechos de violencia.
El comunicado también hizo referencia a denuncias recientes sobre amenazas e instigaciones dirigidas a miembros de la comunidad universitaria, lo que, según la institución, refuerza la necesidad de adoptar medidas para proteger la convivencia dentro del campus.
En ese sentido, se hizo un llamado a la ciudadanía y a los estamentos universitarios para rechazar este tipo de acciones que afectan el entorno académico.
Finalmente, la Universidad Nacional reiteró su compromiso con la construcción de paz, en el marco del Plan Estratégico Institucional 2034 y el Plan Global de Desarrollo 2025-2027.
La institución destacó iniciativas orientadas al bienestar, la dignidad y la convivencia, y recordó que el año 2026 fue declarado como el año de la paz por sus órganos de gobierno, en concordancia con la conmemoración de los diez años del Acuerdo de Colón.
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