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Comenzó revolcón en 15 universidades públicas: nombran representantes del presidente De la Espriella
Consejos superiores tienen ahora a designados del nuevo gobierno.
El Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella comenzó a reorganizar su representación en los máximos órganos de dirección de varias de las principales universidades públicas de Colombia.
Mediante el Decreto 1310 del 25 de agosto, el Ejecutivo dio por terminadas anteriores designaciones y nombró a sus nuevos delegados ante los consejos superiores de 15 instituciones de educación superior estatales, una decisión que puso bajo atención dos nombres: el profesor Diego Alejandro Torres Galindo y el sacerdote Rodolfo Andrés Londoño de la Espriella.
El movimiento no es menor dentro de la estructura universitaria. Los consejos superiores son los máximos órganos de gobierno de las universidades públicas y en ellos se toman decisiones relacionadas con la dirección institucional, los presupuestos, las políticas académicas y, según las normas particulares de cada institución, la designación de sus rectores.
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La representación del presidente de la República forma parte de esa estructura de gobierno y funciona como uno de los enlaces entre el Ejecutivo y las instituciones estatales de educación superior.
El decreto, expedido el 25 de agosto, establece una renovación de esos representantes en distintas regiones del país.
La decisión alcanza a universidades como la Nacional de Colombia, Pedagógica Nacional, de Antioquia, del Valle, del Atlántico, Nacional Abierta y a Distancia, de la Amazonia, Tecnológica de Pereira, de Cundinamarca, Popular del Cesar, del Magdalena, Industrial de Santander, del Cauca y Pedagógica y Tecnológica de Colombia.
La designación que concentra buena parte de la atención está en la Universidad Nacional de Colombia. Allí, De la Espriella nombró al profesor Diego Alejandro Torres Galindo como uno de sus representantes ante el Consejo Superior Universitario.
Torres conoce ese organismo desde dentro: antes de esta designación había ocupado una silla en el mismo consejo, pero en representación de los profesores de la institución.
Además es físico egresado de la Universidad Nacional, tiene doctorado en Física y se desempeña como profesor asociado del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias.
Su trayectoria académica incluye trabajos en física nuclear, estructura nuclear y núcleos ricos en neutrones. También realizó investigación posdoctoral en la Universidad del Oeste de Escocia y en Rutgers University y ha sido investigador visitante en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT.
Su llegada como delegado presidencial tiene, además, un antecedente en uno de los episodios de mayor tensión institucional que vivió la Universidad Nacional durante el gobierno de Gustavo Petro.
Torres participó en el Consejo Superior como representante elegido por los profesores y defendió la designación de José Ismael Peña Reyes como rector durante la controversia que rodeó aquel proceso.
Peña había obtenido la mayor votación en la consulta universitaria de 2024 y posteriormente fue elegido por el Consejo Superior, pero su designación derivó en una prolongada disputa administrativa, política y judicial. Torres mantuvo una posición crítica frente a las actuaciones del anterior Gobierno durante esa crisis.
Ahora regresa al Consejo Superior desde una posición distinta. Ya no ocupará la silla derivada de una elección del profesorado, sino una de las correspondientes a la Presidencia de la República.
El Ministerio de Educación le comunicó formalmente la designación y señaló que su experiencia y trayectoria contribuirán al trabajo del máximo organismo de dirección de la Universidad Nacional.
Pero la reorganización decretada por De la Espriella tiene otro protagonista que aparece repetidamente en el documento.
Se trata del padre Rodolfo Andrés Londoño de la Espriella, sacerdote, abogado de la Pontificia Universidad Javeriana. El Gobierno decidió entregarle representación presidencial no en una, sino en cinco instituciones públicas de educación superior.
El sacerdote quedó designado como representante del presidente ante el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Colombia y, simultáneamente, ante los consejos superiores de la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad de Antioquia, la Universidad del Valle y la Universidad del Atlántico.
La concentración de cinco representaciones en una misma persona convierte a Londoño de la Espriella en uno de los principales enlaces del nuevo Gobierno con algunas de las universidades públicas de mayor peso académico y político del país.
Londoño de la Espriella ejerce como capellán de la Presidencia de la República, según la información conocida alrededor de su designación.
Además, pocos días antes de la expedición del Decreto 1310, la Diócesis de Sonsón-Rionegro había dispuesto formalmente su envío para prestar servicio pastoral en la Arquidiócesis de Bogotá.
El decreto eclesiástico, fechado el 11 de agosto de 2026, estableció que el presbítero continuaría perteneciendo al presbiterio de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, pero prestaría su servicio pastoral en Bogotá como parte de un esquema de cooperación entre las jurisdicciones eclesiásticas. Dos semanas después apareció designado por el Gobierno nacional para participar en cinco consejos superiores universitarios.
En la Universidad Nacional, por tanto, el presidente tendrá como representantes a dos perfiles diferentes. De un lado estará Diego Torres, profesor de la institución, físico, investigador y antiguo representante de los docentes. Del otro estará Rodolfo Londoño de la Espriella, sacerdote y abogado.
El Consejo Superior de la Nacional está integrado, además, por el ministro de Educación o su delegado, un exrector elegido por los exrectores, un integrante designado por el Consejo Nacional de Educación Superior, un miembro designado por el Consejo Académico, un profesor elegido por los docentes, un estudiante escogido por los estudiantes y el rector, quien participa como vicepresidente del organismo con voz pero sin voto.
El alcance del Decreto 1310, sin embargo, va mucho más allá de la Universidad Nacional. Víctor Hugo Malagón Basto fue nombrado representante presidencial ante el Consejo Superior de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD. Malagón llegó en marzo de 2026 a la Dirección Ejecutiva de Pacto Global Red Colombia, organización vinculada a la iniciativa del Pacto Global de Naciones Unidas y dedicada al trabajo con empresas y organizaciones en sostenibilidad, derechos humanos, estándares laborales, medioambiente y lucha contra la corrupción.
En la Universidad de la Amazonia, el Gobierno designó a Brenda Magaly Restrepo Plazas. Para la Universidad Tecnológica de Pereira fue escogido Gabriel Jaime Cardona Orozco, mientras María Rocío Cortés Vargas ejercerá la representación presidencial ante el Consejo Superior de la Universidad de Cundinamarca.
Cenaida Rubiela Alvis Barranco quedó como delegada ante el Consejo Superior de la Universidad Popular del Cesar e Isaura Yaneth Parejo Buelvas asumirá la representación presidencial ante la Universidad del Magdalena.
La lista continúa con Wilson Caballero Ariza, designado ante el Consejo Superior de la Universidad Industrial de Santander; Esneyder Andrés Nazarith Vidal, nombrado representante presidencial ante la Universidad del Cauca, y Julián Ricardo Gómez Ávila, quien ocupará esa posición en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, UPTC.
El documento establece además que las nuevas designaciones deben ser comunicadas, por conducto de la Secretaría General del Ministerio de Educación Nacional, tanto a quienes venían ejerciendo esas representaciones como a las personas nombradas y a las respectivas instituciones universitarias.
La norma comenzó a regir desde la fecha de su expedición, el 25 de agosto de 2026.
La Presidencia sustenta estas delegaciones en las normas que regulan la participación del Gobierno nacional en los órganos superiores de las universidades estatales. De acuerdo con el propio decreto, la presencia de representantes presidenciales constituye un mecanismo de articulación institucional entre el Ejecutivo y las instituciones de educación superior, dentro de los límites constitucionales, legales y estatutarios que rigen la autonomía universitaria.
Así, a menos de tres semanas de haberse posesionado, el Gobierno de Abelardo de la Espriella comenzó a definir quiénes serán sus interlocutores dentro de los órganos donde se adoptan algunas de las decisiones más importantes de las universidades públicas.
La fotografía que deja el Decreto 1310 combina académicos, profesionales y personas vinculadas a distintos sectores. Pero dos decisiones sobresalen: la llegada de Diego Torres al Consejo Superior de la Universidad Nacional, esta vez como delegado directo del Ejecutivo después de haber representado a los profesores, y la designación del padre Rodolfo Andrés Londoño de la Espriella, primo del presidente, en cinco consejos superiores.
El sacerdote tendrá presencia simultánea en la Nacional, la Pedagógica, Antioquia, Valle y Atlántico. Con ello, una sola persona representará al jefe de Estado ante cinco de las instituciones públicas de educación superior con mayor presencia en el debate universitario colombiano, mientras el resto de las delegaciones quedará distribuido entre los otros diez nombres incluidos en el decreto.
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